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domingo, 2 de marzo de 2014

The Monuments Men

The Monuments Men (2014)

Año 1943. Mientras las tropas alemanas retroceden en todos los frentes, el especialista en arte Frank Stokes (George Clooney)  propone al alto mando estadounidense la creación de una unidad especial, denominada “Monuments Men”. El objetivo de dicha unidad será el de recuperar las obras de arte expoliadas por los nazis en toda Europa, evitar su destrucción, y devolverlas a sus legítimos dueños. Para ello, Stokes contará con la colaboración de un variopinto grupo de expertos en arte sin formación militar, a los que embarcará en una peligrosa misión recorriendo los frentes de batalla europeos en busca de las obras de arte robadas.

La filmografía de Hollywood está plagada de proyectos cinematográficos que a priori, lo tenían todo a favor para convertirse en grandes películas -un generoso presupuesto, un reparto estelar, y un punto de partida argumental fascinante- pero que sin embargo resultaron fallidos.  Y sin lugar a dudas, puede decirse que ese es el caso de The Monuments Men, la más reciente producción auspiciada por el astro hollywoodiense George Clooney, quien, además de reservarse para sí el papel  protagonista, se encargó de coescribir el guión del film.  La película se basa en los hechos históricos que rodearon a una unidad real del ejercito estadounidense, denominada MFAA (Monuments, Fine Arts and Archives) encargada de recuperar obras de arte en los frentes de batalla y evitar la destrucción de los momunentos y edificios históricos, en la medida de lo posible. Como el mismo Clooney afirmó en la presentación del film “El 80% de lo que aparece en la película es verídico”.

Pero el principal problema de la película no es la fidelidad histórica del guión, sino más bien lo fallido de la propuesta de Clooney a la hora de trasladar la historia a la gran pantalla. Para empezar, el ritmo de la narración resulta excesivamente lento, a la vez que bastante deslavazado (pues la historia va saltando entre los distintos puntos de vista de los personajes en sus misiones de búsqueda de las obras de arte) y lo cierto es que, transcurridos los diez primeros minutos de metraje, el interés de la historia cae en picado, sin que los torpes intentos del guión por crear cierta tensión dramática consigan hacerle remontar el vuelo en ningún momento. 

Por otra parte, da la sensación de que el film no termina de encontrar el tono adecuado para contar la historia ya que esta deambula sin ninguna fortuna entre la comedia ligera, el drama bélico, y algún que otro diálogo grandilocuente, que corre a cargo (como no) del protagonista.  Y para no perder la costumbre, no falta ni la típica y superflua subtrama romántica de rigor, a cargo del personaje de Cate Blanchett, el cual, por cierto, parece muy desaprovechado.  El resultado de todo ello es que la película, más que deleitar a la audiencia, aburre. Ni siquiera la introducción de alguna que otra escena de acción sirve para que el film termine de captar la atención del espectador, y por si fuera poco, la cosa termina definitivamente de estropearse cuando se introducen algunas escenas de carácter marcadamente patriotero, que terminan por restarle aun mas interés a una historia que, definitivamente, merecía ser mejor contada.

En conclusión “The Monuments Men” supone el enésimo ejemplo de una historia que ofrecía muchísimo interés, pero que se pierde en su adaptación cinematográfica. Una película que considerada en su conjunto resulta más bien plomiza, y de la que solo puede salvarse su reparto y su buena puesta en escena. Todo lo demás resulta sencillamente mediocre.

Calificación: 4,5/10

domingo, 23 de febrero de 2014

Emperor


Emperor (2013)

Japón, 1945. Poco después de producirse la rendición nipona, el General Douglas McArthur (Tommy Lee Jones) llega a Tokyo para hacerse cargo del ejército de ocupación estadounidense. Además, McArthur  trae consigo un encargo especial de la Casa Blanca: detener a los principales criminales de guerra japoneses y determinar si el emperador Hirohito puede ser procesado como resposanble del ataque a Pearl Harbor. Para esta espinosa tarea McArthur confiará en uno de sus expertos en asuntos japoneses, el general Bonner Fellers (Matthew Fox), quien, de forma paralela a la investigación sobre el Emperador tratará de averiguar el paradero de Aya, una mujer japonesa con la que Fellers mantuvo un breve romance antes del inicio de la guerra.
 
Emperor es una muy reciente coproducción entre Japón y Estados Unidos que aborda uno de los episodios quizás más poco tratados en el cine sobre la II GM, como es el de la posguerra en Japón.  El guión se basa en un libro escrito por el autor japonés Shiro Okamoto  titulado “His Majesty Salvation” (La Salvación de su Majestad) que ahondaba en el papel que jugó Hirohito en  la rendición de Japón y en la inmediata posguerra.  Hay que decir que pese a tratarse de una producción relativamente modesta, Emperor resulta un título mejor de lo que puede esperarse a priori, introduciendo la historia de un modo bastante interesante, y desarrollando la investigación del general Fellers como una trama en forma de Thriller, lo que sirve para dotar de una más que estimable agilidad al relato, sobre todo en su primera mitad. La ambientación de Tokyo arrasada por los bombardeos y del resto de escenarios exteriores también resulta bastante convincente, y facilita que el espectador se sumerja de lleno en la historia.  
 
No obstante, la película adolece igualmente de un par de puntos débiles que impiden que la narración termine de resultar redonda en su conjunto. El primero –y quizás, mas importante- es el poco vuelo de la subtrama romántica que se introduce para contar la historia de amor entre Fellers y la japonesa Aya. Una trama afortunadamente breve en cuanto a minutos de metraje, pero que entorpece más que enriquece la narración principal, y que no aporta absolutamente nada de valor a la historia. Una trama, por tanto, que perfectamente podría haberse suprimido del guión.

El otro aspecto que no me terminó de convencer radica en la elección del reparto.  Tommy Lee Jones cumple con corrección en su papel de McArthur, pero da la impresión que en algún momento sobreactúa, y además su caracterización física no termina de encajar con la del personaje real. Por encima de ello, la interpretación de Matthew Fox  (famoso por su participación en la serie “Perdidos”) en el papel principal del general Fellers, me pareció un completo fiasco, dada la poca credibilidad que el actor imprime a su personaje, haciendo gala de unos recursos interpretativos más bien limitados.  Por añadir otro pequeño “pero”, hay que decir que es una pena que el guión no ahonde más en el desarrollo algunas de las cuestiones que apunta: el choque entre culturas, el verdadero significado de la justicia entre naciones que han sido enemigas, o la responsabilidad de quien ostenta el mando supremo de una nación o un ejército.  De haberlo hecho, muy posiblemente habríamos estado ante una de las grandes películas de la década.
En cualquier caso, no cabe duda que “Emperor” es un título que resultará sin duda intereante para los aficionados al cine histórico, y un título más que asequible para el público en general. Una historia interesante, aunque no del todo bien desarrollada, que tiene momentos y algunas líneas de diálogo bastante apreciables. En definitiva, un film de pulcra factura que no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

domingo, 9 de febrero de 2014

La ladrona de libros (The Book Thief)



La Ladrona de Libros (2013)
Pocos meses antes del estallido de la II GM la niña Liesel Merminger, hija de una familia comunista detenida por los nazis, es enviada junto a su hermano pequeño para reunirse con sus padres de adopción en una pequeña ciudad de Baviera.  Sin embargo, el hermano muere durante el viaje, lo cual sumirá a Liesel en una profunda tristeza que irá superando gracias al cariño de su padre adoptivo Hans Hubermann (Geoffrey Rush), quien le enseña a leer y le inculca el amor por la lectura; y a las atenciones de su vecino y compañero de colegio Rudy. Sin embargo la apacible existencia de Liesel junto a su nueva familia se verá alterada cuando Hans decide acoger en su casa a Max, un judío fugitivo que se instalará en el sótano de la vivienda y con quien Liesel establece una estrecha y secreta amistad, basada en la pasión que ambos sienten por los libros.
La Ladrona de Libros es la adaptación para la gran pantalla de la novela homónima de Markus Zusak, que apareció publicada en 2005 y se convirtió en uno de los Best Seller de mayor éxito dentro de los libros destinados al público infantil, manteniéndose durante cuatro años entre los libros más vendidos en EEUU.  No es de extrañar, por tanto, que la historia haya sido llevada a la gran pantalla, en este caso de la mano del director Brian Percival,  quien ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en el mundo televisivo, alcanzando la notoriedad por su labor de dirección de la galardonada serie británica Downton Abbey. 
En ese sentido, se nota que Percival es un realizador acostumbrado a manejar producciones de época, puesto que la ambientación y puesta en escena resulta, de largo, el aspecto más cuidado y sobresaliente del film. La recreación de los lugares y ambientes de Alemania en la época de la II GM resulta bastante esmerada, con una puesta en escena impecable y cuidada hasta el mínimo detalle. Lamentablemente, considero que la historia novelesca que sirve de eje argumental al film no termina estar del todo bien desarrollada. Se nota demasiado que la película quiere agradar al público general, y por ello evita cualquier exceso dramático, prefiriendo optar por un tono narrativo descaradamente sentimental y edulcorado, yendo a lo seguro, sin salirse de lo que podríamos denominar “narración mainstream”. Esto se traduce en que la parte central del relato resulte más bien plana y sin ritmo, lastrada por un guión excesivamente convencional. Y ello a pesar del buen hacer interpretativo de los actores principales, encabezados por el siempre eficaz Geoffrey Rush, y el solvente trabajo de la niña Sophie Nelisse, en el papel de Liesel.
Pero, como apuntaba,  a la película le falta capacidad para ahondar en los sentimientos de sus personajes y despertar la fascinación del espectador, a pesar de tener un desenlace que sí transmite una cierta carga emotiva, aunque quizás resulta excesivamente almibarado en su conjunto. A destacar, aparte de la mencionada labor actoral, algunos momentos interesantes como la recreación de la Noche de los Cristales Rotos, o la escena de la quema de libros, secuencias que logran romper la monotonía en una narración que al final resulta más bien plana. Sin duda (pese a no haber leído la nóvela original) estamos ante una de esas historias que ofrecían más posibilidades de cara a su adaptación al cine. Al final, La Ladrona de Libros se queda en un título agradable de ver, aunque falto de ritmo, de profundidad narrativa, y demasiado convencional en su desarrollo. Unos de esos films más interesantes por lo cuentan que por la forma de contarlo, y que sin duda desperdicia en gran medida una historia que podría haber dado más de sí.
Calificación: 5,5/10

martes, 17 de diciembre de 2013

Stalingrad

Stalingrad (2013)

Stalingrado Otoño de 1942. Tras un fracasado asalto por parte de una division de infanteria soviética contra las posiciones alemanas al otro lado del Volga un pequeño grupo de cinco supervivientes rusos mandado por el Capitan Gromov ocupa un estratégico edificio situado en la zona de la ciudad controlada por los alemanes. Dentro del inmueble se encuentran con Katia, una joven residente del edificio que ha decidido permanecer alli pese a los combates. Pese al hecho de que Gromov solo cuenta con un puñado de supervivientes del asalto, recibe órdenes del mando de mantenerse en el edificio y rechazar cualquier ataque. De forma paralela, el Capitán Kahn, un oficial alemán que vive un difícil romance con la jóven rusa Masha, recibe instrucciones expresas de su superior de reconquistar el edificio a cualquier precio.

Stalingrad es una muy reciente producción rusa, realizada para coincidir en su estreno con el 70º aniversario del final de la Batalla de Stalingrado, y que ha contado con la dirección del cineasta Fedor Bondarchuk, hijo del afamado director Sergei Bondarchuk, famoso por haber sido el encargado de dirigir algunas grandes superproducciones históricas durante la época soviética. Hay que apuntar que esta película viene a llenar en cierta medida un vacio existente en la filmografía rusa, ya que si bien la batalla de Stalingrado ha sido tratada con anterioridad en distintas producciones europeas como Stalingrado, Batalla en el Infierno, Stalingrado (1993), o Enemigo a las Puertas; desde el punto de vista ruso solo había un film de 1989 realizado por el director Yuri Ozerov, dedicado específicamente a esta histórica batalla.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que la película tiene un arranque bastante prometedor, con una espectacular secuencia bélica que muestra el intento de cruce del Rio Volga por parte de una división soviética, el cual resulta frustrado por la detonación de los explosivos colocados por los alemanes en la orilla. También me gustó la presentación que se hace de los personajes cuando estos se van encontrando en el edificio y se conocen entre sí. Sin embargo, una vez pasados los primero veinte minutos, el ritmo de la narración va decayendo de forma simultánea al interés de la historia, que deriva en una sucesión de clichés y lugares comunes del cine bélico, sazonados con unas descafeinadas subtramas románticas que giran en torno a los dos personajes femeninos, y que resultan más bien superfluas por lo poco que aportan al conjunto de la narración.

Otro aspecto que no me terminó de convencer del film es el del retrato que se hace de ambos bandos, que me pareció un tanto impostado. Los personajes rusos son retratados de manera mayormente heroica y -por supuesto- muy humana; mientras que los alemanes se muestran de manera mucho más impersonal, pese al evidente intento de humanizar en cierta medida al enemigo a través de la figura del capitán Kahn. En ese sentido, hubiera sido de agradecer que el film ofreciera un retrato mucho más equilibrado de ambos bandos, y que la historia se pusiera al servicio de ofrecer un mayor trasfondo antibélico, algo que aquí brilla por su ausencia en aras de ensalzar el heroísmo de los soldados rusos. Un heroísmo, por cierto, que redunda en la poca credibilidad de algunas escenas de combates, en las que los alemanes son sistemáticamente masacrados por los rusos, siempre inferiores en número a sus enemigos. En ese aspecto, da la impresión en más de un momento de que la historia bebe mucho más del cine de propaganda soviético de los años 60 y 70 que de las más recientes producciones del cine bélico, volviendo a incidir en recursos propios de ese tipo de cine, más que superados en la actualidad.

Entre los aspectos más destacables del film cabe mencionar la excelente labor de ambientación y puesta en escena (algo que viene siendo común en las producciones bélicas rusas) así como la cuidada recreación del atrezzo militar. Los restantes aspectos técnicos, como la fotografía y el sonido también resultan bastante buenos; pero no son suficientes por sí solos para hacer levantar el vuelo a una narración que acusa bastante las fallas de un guión manifiestamente mejorable. En definitiva, es una pena que este nuevo punto de vista cinematográfico ruso sobre la batalla haya resultado, pese a la evidente riqueza de medios y el buen hacer en el apartado técnico, un producto tópico y ramplón, que se queda en un título simplemente pasable.


Calificación: 5,5/10

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hijos del Tercer Reich (Unsere mütter, unsere väter)

Hijos del Tercer Reich (2013)

Berlin, junio de 1941. Poco antes del inicio de la invasión de la URSS por las tropas alemanas cinco amigos de la infancia se reúnen en una fiesta de despedida y, tras hacerse una foto de grupo, prometen volverse a ver una vez terminada la guerra. Los protagonistas son Wilhem Winter (Volker Bruch), un condecorado teniente de la Werhmacht, su hermano Friedlhem (Tom Schilling), soldado recien reclutado para servir en el frente junto a Wilhem; Greta, una camarera cuya aspiración es la de convertirse en estrella de la canción, la jóven enfermera Charlotte, destinada a servir en los hospitales del frente oriental, y el joven sastre judío Viktor Goldstein, novio de Greta. Pese al optimismo inicial con el que estos cinco amigos miran al futuro, pronto se verá como sus aspiraciones vitales son sacudidas por las crueldades y vicisitudes de la guerra.

Hijos del Tercer Reich (título español que poco tiene que ver con el título original de la serie, “Nuestras madres, nuestros padres”) es una muy reciente producción televisiva alemana que aborda, en formato de miniserie la historia de la II GM, centrándose particularmente en describir la lucha en el Frente Oriental y la vida en retaguardia, para ofrecer el punto de vista alemán sobre el conflicto. La historia está lejanamente inspirada en los diarios de guerra del padre del productor alemán Nico Hoffman -uno de los principales responsables del proyecto- quien declaró que el personaje de Wilhem Winter viene a ser un trasunto de su progenitor, cuyas experiencias de combate en el Frente Oriental sirvieron de base para elaborar el guión.

Hay que decir que pese a tratarse de un producto pensado y producido para la TV, Hijos del Tercer Reich ha sido un proyecto bastante ambicioso que ha contado para su rodaje con un más que generoso presupuesto de 14 millones de Euros. Un dinero que se ve que ha sido bastante bien empleado, puesto que la labor de ambientación, puesta en escena y recreación de los escenarios, esmeradamente cuidada hasta en los más mínimos detalles, resulta sencillamente soberbia. El rodaje tuvo lugar a lo largo de casi tres meses en diversos escenarios exteriores de Letonia y Lituania, combinado con la filmación en distintos estudios alemanes que se habilitaron para ambientar los escenarios interiores y las calles de los años 40 del pasado siglo.

En ese sentido, no es de extrañar que los aspectos técnicos de la serie rayen a gran altura, con una fotografía de excelente calidad (que recuerda a la de las series norteamericanas Hermanos de Sangre o The Pacific), unas escenas de acción que impactan por su realismo, asi como el empleo de unos muy buenos efectos especiales. En ese sentido puede afirmarse que, como producción alemana, poco o nada tiene que envidiar a dichos títulos producidos en EEUU. En esos aspectos, la realización técnica de la serie resulta sobresaliente y desde luego está a la altura de la mostrada en Hermanos de Sangre, sobre todo en el apartado de la brillante factura visual.

En el plano narrativo, me ha parecido que la serie aporta algún elemento interesante, en especial la evolución de los dos personajes principales, los hermanos Wilhem y Frieldhem Winter. Wilhem comienza siendo un aguerrido oficial que actúa movido por el patriotismo y convencido de la victoria final. Frieldhem, por su parte es el típico joven culto y sensible que advierte a Wilhem que “La guerra sacará lo peor de nosotros”, como efectivamente ocurre. De ese modo Wilhem evoluciona desde su inicial fervor patriotico al desengaño y hastío hacia la guerra, mientras que su hermano irá convirtiendose progresivamente, guiado por su instinto de supervivencia, en una despiadada máquina de matar. El desarrollo del resto de personajes protagonistas (la enfermera Charlotte, Greta, y el amigo judío, Viktor Goldstein) me pareció un poco más plano, si bien sus historias complementan bien la narración principal.

Los tres capítulos de la miniserie vienen a cubrir todo el periodo comprendido entre la invasión de la URSS en 1941 hasta la derrota del III Reich en 1945. El primer capítulo, que comprende entre junio y diciembre de 1941, me pareció interesante como presentación de la historia y de los personajes, pese a que algunos de los diálogos podrían haberse mejorado, y a que también se eche en falta algo más de acción que habría servido para dotar de mayor espectacularidad y agilidad narrativa a este capitulo.

El segundo episodio, que para mi gusto es el mejor de la serie, abarca desde mediados de 1943, en vísperas de la Batalla de Kursk, hasta finales de ese año. Este episodio contiene algunas lineas de diálogos realmente memorables, amen de mostrar unas excelentes escenas de acción recreando con tremendo realismo un sangriento combate urbano librado por la unidad de Wilhem contra las tropas soviéticas durante la batalla de Kursk. Además, considero que este segundo episodio es un magnifico exponente de cómo transmitir un rotundo mensaje antibélico mostrando la propia guerra en toda su extensión. Un episodio sobresaliente del que me quedo con una frase: “Mucha gente piensa que la guerra consiste en pelear. Se equivocan. Consiste en esperar, el próximo día, la próxima comida, el próximo combate…”.

Finalmente, el tercer episodio, que sirve de desenlace a la historia lo encontré un algo inferior al segundo, cubre el periodo comprendido entre finales de 1944 y los meses finales de la guerra en 1945. Este último capitulo, si bien mantiene el interés del espectador para conocer cual será la suerte final de los protagonistas, se queda algo corto a la hora de cerrar todos los temas apuntados en los dos primeros episodios (en especial el romance entre Wilhem y Charlotte, que no termina de concretarse). En ese aspecto, también he de apuntar que el desarrollo de la secuencia final que cierra la narración me pareció un tanto falta de una mayor dosis de emotividad. De haber transmitido algo más de emoción en el desenlace habríamos estado sin duda ante una serie absolutamente memorable. En cualquier caso, hay que reconocer que la valoración global de “Hijos del Tercer Reich” resulta bastante positiva. Una serie sin duda muy recomendable.


Calificación: 7,5/10

domingo, 8 de septiembre de 2013

El Secreto de la Westerplatte (Tamjenica Westerplatte)

El Secreto de la Westerplatte (2013)

La historia nos sitúa en la ciudad libre de Danzig, pocas horas antes del estallido de la II GM. Al amanecer del 1 de Septiembre, la rutina de la pequeña guarnición polaca de la fortaleza de la Westerplatte, se ve súbitamente interrumpida por el inicio de un intenso bombardeo por parte de las fuerzas alemanas presentes en la ciudad.  Sin embargo, pese a lo sorpresivo del ataque alemán, los soldados polacos logran rechazar el primer asalto enemigo,  y se disponen a resistir un largo asedio en el que tienen pocas esperanzas de supervivencia, lo cual hará que el comandante de la guarnición, el Mayor Sucharski, se plantee la conveniencia o no de prolongar la resistencia.

El Secreto de la Westerplatte es una muy reciente producción polaca estrenada a comienzos de 2013 que viene a recrear los acontecimientos históricos relacionados con la denominada “Batalla de la Westerplatte”, que es considerada el primer enfrentamiento armado de la II GM. La Westerplatte era una pequeña península  a orillas del Báltico, estratégicamente situada en la ciudad de Danzig. Conforme a la legalidad internacional, Polonia tenía derecho a establecer allí un almacén militar y una pequeña guarnición de 88 hombres, pero en vísperas de la II GM los polacos habían aumentado su número a unos 200 soldados, además de haber fortificado algunos edificios del recinto militar. El 1 de Septiembre los alemanes bombardearon la base con fuego naval procedente del viejo acorazado Scheleswig- Holstein e iniciaron el asalto terrestre con unos efectivos totales de unos 2.000 infantes. Sin embargo, la guarnición polaca se las arregló bastante bien para resistir todos los ataques, hasta que pasada una semana, y ante el agotamiento de los suministros y la evidencia de que no recibirían auxilio del exterior,  el jefe de la guarnición polaca decidió rendirse a los alemanes.

Estos son los hechos que, con aceptable realismo histórico, va desgranando el film a lo largo de sus casi dos horas de metraje. Hay que decir que para tratarse de una producción polaca que por lo que se ve ha manejado un ajustado presupuesto, la puesta en escena resulta más que aceptable, mostrando una buena ambientación de los escenarios donde se desarrollaron los hechos. En cuanto a las secuencias de combate no resultan demasiado espectaculares, al menos están filmadas con realismo, si bien los efectos especiales se quedan un poco cortos a la hora de recrear los efectos del bombardeo naval o el ataque los Stukas alemanes. Pero, dejando de lado los aspectos técnicos –que como digo, resultan simplemente correctos- donde más falla la película en el desarrollo de la historia y los personajes.

Y ello principalmente porque falta emoción en los diálogos (a veces da la sensación que los actores recitan, más que interpretan), falta empatía con los personajes, y sobre todo, falta una historia sólida que respalde el desarrollo puramente bélico del guión. Más allá de las dudas que muestra el personaje del Mayor Sucharski sobre el sentido que tiene condenar a sus hombres a una muerte segura en caso de decidirse por una resistencia a ultranza, lo cierto es que el film flaquea demasiado a la hora de desarrollar el aspecto humano de la historia. Al final, uno tiene la sensación de asistir mas bien al visionado de un docudrama con cierta riqueza de medios, antes que a un film bélico al uso.

En definitiva, “El Secreto de la Westerplatte” tiene el interés histórico de llevar a la gran pantalla la que puede considerarse primera acción bélica (al menos terrestre) de la II GM, pero poco más. El resto no se sale de los tópicos más trillados del cine bélico y quizás por eso, unido al escaso lustre que aportan los aspectos  técnicos de la producción,  la película decepciona. Un titulo pasable, en el mejor de los casos.


Calificación: 4/10

miércoles, 10 de abril de 2013

Las flores de la guerra (Flowers of War)

Las flores de la guerra (2011)


Nanking, Diciembre de 1937. Mientras las tropas invasoras japonesas entran a sangre y fuego en la antigua capital china, el maquillador de cadáveres John Miller (Christian Bale) llega a una parroquia católica de la ciudad para preparar el funeral del sacerdote de la misma. Sin embargo, a su llegada a la Iglesia, Miller descubre que el cuerpo del sacerdote ha desaparecido a causa de una explosión, y que en el edificio solo queda un grupo de jóvenes estudiantes chinas aterrorizadas por las atrocidades de las tropas japonesas. La situación se complica aún más cuando un grupo de prostitutas procedentes de un barrio cercano busca refugio en la Iglesia, lo cual colocará a Miller en la inesperada posición de protector de ambos grupos de mujeres frente a la brutalidad del ejército japonés.

Resulta llamativo el hecho de que el cine Oriental parece haber descubierto en los últimos años el tema de la guerra Chino – Japonesa, un conflicto que, hasta los últimos años,  -cinematográficamente hablando- había permanecido en un relativo olvido. En ese sentido, Las flores de la guerra vuelve a abordar el tema de dicho conflicto bélico, y lo hace retratando la tristemente célebre Masacre de Nanking, un suceso histórico que solo dos años antes ya había sido llevado al cine en la destacada película “Ciudad de Vida y Muerte” del realizador Lu Chuan.  Con guión basado en una novela titulada “Las 13 mujeres de Nanking” de Yan Geling, y con un presupuesto cercano a los 100 millones de dólares, el realizador Zhang Yimou fue el encargado de trasladar a la pantalla esta historia, en la que ha sido la producción cinematográfica china más cara hasta la fecha.

Entrando a valorar el film, en primer lugar dado que las comparaciones con “Ciudad de Vida y Muerte” son inevitables (tanto por la proximidad temporal entre ambos títulos como por su temática) he de decir que “Las flores de la guerra” es una película bastante estimable, si bien me parece que está un peldaño por debajo de su predecesora. El arranque del film es realmente vibrante, mostrando la entrada de las tropas japonesas en la ciudad por medio de unas espectaculares y realistas secuencias bélicas, filmadas con una excelente factura visual que poco tienen que envidiar a las superproducciones occidentales. El desarrollo de la historia consigue, además, captar el interés del espectador y se ve bien secundado por la labor de los protagonistas, un solvente Christian Bale, y, sobre todo, la bella actriz china Ni Ni.

Sin embargo, y pese a estos aspectos positivos, da la impresión de que los productores han querido hacer un producto más comercial y digerible para el gran público que “Ciudad de Vida y Muerte”; y en cierta medida se echa en falta el descarnado realismo y el sustrato filosófico que estaba presente en aquella. También es cierto que, tras el vigoroso tercio inicial, la narración pierde algo de fuelle en el tramo central del metraje; y por otro lado, peca de demonizar en exceso a los japoneses, en vez de optar por ofrecer un retrato más equilibrado del enemigo. Algo que -con toda probabilidad-  se buscó deliberadamente en aras de hacer la película más vendible para el público chino, principal mercado receptor del film. Finalmente, entre los aspectos menos destacables del film quizás se antoja poco creíble la brusca evolución del personaje interpretado por Christian Bale, quien pasa, casi sin transición, de ser un cínico buscavidas sin demasiados escrúpulos, a un abnegado héroe decidido a salvar a las estudiantes de la parroquia a cualquier precio.  En el apartado interpretativo, cabe decir que las actuaciones son bastante correctas, si bien el personaje de Bale me pareció un poco desdibujado, el resto del reparto chino raya a un buen nivel, sobre todo por parte de la protagonista femenina, la actriz Ni Ni, quien logra dotar a su personaje de toda una gama de matices interpretativos.

En defitiva, “Las flores de la Guerra” es un título más que estimable en sus aspectos técnicos y visuales, con algunas secuencias bélicas bastante potentes, pero que adolece de ser demasiado condescendiente hacia el gran público. Unas concesiones comerciales que posiblemente hacen más accesible la historia, e incluso disfrutable, pero que le restan verosimilitud y carga dramática al relato, el cual adolece de alguna que otra inconsistencia. En resumidas cuentas, se trata un título entretenido pero algo irregular, y desde luego queda por debajo de la estupenda “Ciudad de Vida y Muerte” a la hora de narrar los sucesos que rodearon la infame matanza de Nanking.

Calificación: 6/10

miércoles, 6 de febrero de 2013

White Tiger (Belyy Tigr)


White Tiger (2012)

Frente Oriental, 1944. Tras sobrevivir milagrosamente a las graves quemaduras sufridas en combate, el conductor de tanques Ivan Naydenov se reincorpora a su unidad con una obsesión: destruir el tanque Tiger alemán que causó sus heridas. Mientras tanto, comienzan a difundirse rumores por el frente acerca de la existencia de un fantasmagórico Tiger pintado en tonos blancos que una y otra vez aparece de la nada para destruir decenas de tanques rusos antes de desaparecer en los bosques. Ante la gravedad de los rumores, la inteligencia militar soviética decide destinar un tanque T-34/85 con Nadeynov como jefe y tripulado por los mejores tanquistas del Ejército Rojo para dar caza al misterioso blindado alemán.

Ya he comentado en alguna ocasión como el cine ruso más reciente parece mostrar un creciente interés en volver la vista atrás para producir películas bélicas ambientadas en la II Guerra Mundial, un tema que el cine ruso parecía haber dejado de lado en cierta medida en los años inmediatamente posteriores a la caída del Régimen Comunista en la URSS. Dentro de esta corriente, puede decirse que White Tiger es una película ciertamente atípica, ya que lejos de ser una película bélica al uso, es un film que ofrece una aproximación bastante filosófica a la hora de tratar el tema de la guerra. En ese sentido puede decirse que el film contiene dos historias en una. Por un lado, la parte estrictamente bélica, que sigue el hilo argumental del tanquista ruso obsesionado con destruir el carro enemigo, embarcándose para ello en una especie de cruzada personal que recuerda mucho a la del protagonista de Moby Dick.

Lo sorprendente en este caso es que esos elementos típicamente bélicos aparecen mezclados en el film con otros temas de índole casi metafísica, lo que provoca que la narración acabe discurriendo por unos cauces cercanos al realismo mágico. Esto se acentúa especialmente con el giro de la trama que se produce en el último tercio del metraje y que –dicho sea de paso- no resulta del todo convincente. Esa falta de solidez argumental es el principal problema que lastra el film, que termina por ofrecer al espectador un desenlace ciertamente sorprendente, pero que deja demasiadas interrogantes abiertas y no me resultó en absoluto satisfactorio. Tampoco puede decirse que el trabajo de los actores sea especialmente memorable, ya que las interpretaciones son simplemente correctas.

En cualquier caso, hay que destacar que la ambientación y la puesta en escena de la película, como suele ser habitual en las producciones rusas, es sobresaliente. El atrezzo militar resulta no solo creible sino absolutamente cuidado hasta el detalle. Así, además de los tanques rusos T-34/85, aparecen carros occidentales (que fueron adquiridos por la URSS en virtud de los acuerdos del Lend and Lease) como el norteamericano M1 Grant, el británico Matilda, carros alemanes Pz IV, y por supuesto, un  Pz. VI Tiger. Por otro lado, hay que  reconocer que las secuencias bélicas, pese a su relativa brevedad, están excelentemente filmadas, mostrando unas escenas de combate carro contra carro que poco tienen que envidiar en cuanto a espectacularidad a las de las producciones Hollywoodienses. En esos aspectos técnicos y visuales, el film resulta ciertamente soberbio.

Por lo demás “White Tiger” ofrece el interés de lo atípico de su temática, y sus ya reseñados aspectos técnicos, que elevan indudablemente el interés de un film que, en términos estrictamente cinematográficos resulta un tanto fallido. Pese a ello opino que los aficionados al las películas sobre la II GM no lamentarán en absoluto su visionado.

Calificación: 5/10

jueves, 31 de enero de 2013

Into the White



Into the White (2012)
Abril de 1940. Mientras los aliados y alemanes luchan por el control de Noruega, un He-111 alemán cae derribado en una inhóspita zona montañosa del país. Los tres supervivientes de la tripulación, formada por el teniente Horst Schlopis, el suboficial Josef Schwarz y el cabo Strunk encuentran en medio de una tremenda ventisca una cabaña de caza donde hallarán refugio. Sin embargo, la situación se complica cuando otros dos pilotos ingleses, el capitán Davenport y el soldado Smith, cuyo avión fue también derribado en el mismo área, llegan a la cabaña donde se alojan los alemanes. Aislados en medio de una tremenda tormenta de nieve, y pese a la desconfianza mutua, alemanes e ingleses tendrán que aprender a confiar en los otros para poder sobrevivir.
 
 Into de White es una muy reciente producción noruega, basada en unos sucesos reales acaecidos en 1940, durante la Campaña de Noruega, cuando 3 pilotos alemanes y 2 británicos se vieron obligados a convivir durante varios días en una aislada cabaña situada en una inaccesible región montañosa del país nórdico. Por fuerza de las circunstancias, los cinco hombres, en principio enemigos, se vieron obligados a colaborar para mantenerse con vida, cosa que finalmente lograron hasta ser rescatados por una patrulla del ejército noruego. Los aviadores alemanes fueron hechos prisioneros y enviados a un campo de prisioneros en Inglaterra, pese a lo cual, años después de la guerra, Schlopis y el oficial inglés retomaron el contacto y llegaron a establecer una duradera relación de amistad. Estos hechos historicos, con leves retoques, sirvieron de inspiración al director noruego Peter Naess para elaborar el guión del film, que lleva a la pantalla esta historia de claros tintes antibelicistas, y que supone un canto a la fraternidad humana por encima de las nacionalidades y de los conflictos entre paises.
 
Hay que decir que, pese a la modestia de sus pretensiones "Into the White" es una película que se ve con agrado. La situación inicial que plantea de colocar a unos hombres enfrentados por la guerra en un espacio cerrado y ante la necesidad de apoyarse mutuamente para poder sobrevivir es ciertamente interesante. Un punto de partida argumental, por cierto, bastante similar al usado por el realizador John Boorman en "Infierno en el Pacífico". A lo largo de un ajustado metraje de algo más de hora y media de duración, el film va desgranando como evoluciona la relación entre el grupo de supervivientes alemanes e ingleses, pasando de la natural hostilidad y desconfianza inicial, a la colaboración impuesta por fuerza de las circunstancias, hasta que finalmente surja entre los protagonistas una relación de camaradería rayana en la amistad. Todo ello aderezado con unas interpretaciones solventes por parte del quinteto protagonista y una buena labor de ambientación, (no en vano, la película se filmó muy cerca de las localizaciones reales donde transcurre la historia) destacando la belleza agreste de los paisajes noruegos.
 
Sin embargo no puede decirse que todos los aspectos del film rayen a la misma altura. Tras unos primeros veinte minutos bastantes buenos, la película tiene algún que otro bajón de ritmo en la parte central del metraje, si bien vuelve a recuperar el pulso conforme se acerca el desenlace. Pero da la impresión que el film no termina de explotar todas las posibilidades dramáticas que la historia ofrecía, quizás en gran parte por el ritmo deliberadamente pausado que adopta la narración que impide dotar a la historia de una mayor carga dramática. En cualquier caso, no cabe duda de que, pese a sus limitaciones y ausencia de pretensiones, "Into the White" consigue su objetivo de contar una historia de apreciable calado humano entreteniendo al espectador. Un título europeo poco conocido, pero que no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

jueves, 17 de enero de 2013

La Balada del Bombardero (Ballada o Bombere)

La Balada del Bombardero (2011)

Verano de 1943. La inteligencia militar sovietica descubre que los alemanes planean instalar cerca del frente rampas del cohete V-2 para lanzarlos contra Moscu. A fin de destruirlos, la Fuerza Aerea sovietica planea una incursión de bombarderos liderados por el valiente capitán Andrey Gritsov. Sin embargo, antes de alcanzar su objetivo, el escuadron de Gritsov es destruido por la defensa antiaerea alemana, y su avión cae derribado tras las lineas enemigas, si bien Gritsov y su amada Katia, que viajaba en el avión como operadora de radio, consiguen sobrevivir. Cuando Gritsov es capturado por los alemanes, intentará escapar para volver a reunirse con Katia y regresar a las lineas rusas.

En los últimos años el cine ruso parece haber encontrado un auténtico filón temático en las historias ambientadas en la II Guerra Mundial. De este modo, solo en el último lustro se han producido en la antigua URSS una serie de películas bélicas de generoso presupuesto como "Quemado por el Sol 2", "La Fortaleza de Brest" o "La defensa del Dnper". Dentro de esta corriente puede enmarcarse "La Balada del Bombardero", producida en principio como miniserie compuesta de 8 capítulos para su exhibición en Rusia, pero que fue distribuida en Occidente en forma de película comercial con un metraje superior a las tres horas de duración. Y ciertamente se hacen largas al espectador, sin que ello sea achacable, desde luego, a la falta de acción y de tramas. Lo cierto es que ambas abundan a lo largo del film, seguramente en exceso.

En cuanto a las tramas tenemos muchas y variadas: la V2, la misión de bombardeo, la resistencia de los partisanos sovieticos, la lucha de los alemanes contra ellos, la guerra sucia de los colaboracionistas alemanes y el mismo NKVD...etc. El problema es que se trata de una coctelera deficientemente agitada, que va saltando entre los puntos de vista de los distintos personajes, y de un tema a otro casi sin solución de continuidad, saturando al espectador que fácilmente termina por perder el interés en la historia. Y ello pese a las buenas escenas de acción que contiene el film, siendo especialmente destacables las espectaculares secuencias aereas que ocupan los diez primeros minutos del metraje. En cualquier caso, el resto de la historia ofrece demasiado poco como para sostener las más de tres horas de duración del film, pobremente salpimentadas con la insulsa (y noña) historia romántica de los protagonistas. Una subtrama que aporta realmente poco al conjunto de una narración que, por lo demás, resulta excesivamente densa y atropellada.

Tampoco puede decirse que el apartado histórico sea demasiado realista. En primer lugar, no hay constancia de que los alemanes planearan en algún momento emplear la V2 en el Frente Oriental, y por otra parte, en 1943 el cohete aun estaba en fase de producción, por no mencionar que para esas fechas Moscú habría estado fuera del radio de acción del cohete alemán. Entre los aspectos que sí me gustaron cabe destacarse, como apuntaba, las secuencias aéreas y la ambientación, la cual suele ser muy buena tratandose de producciones rusas. Pero como digo, poco más ofrece esta "Balada del Bombardero", cuya melodia suena más bien a composición mediocre.

Calificación: 4/10

lunes, 31 de diciembre de 2012

My Way (Mai Wei)

My Way (2011)

La historia comienza en la Corea ocupada por los japoneses, en 1928. En la villa de un alto oficial japonés coinciden dos niños que sueñan en convertirse en corredores de Maratón y campeones olímpicos: el coreano Jun Shik y el japonés Tatsuo. Pronto surgirá entre ambos una fuerte rivalidad deportiva que se convertirá en personal cuando Jun Shik derrota a Tatsuo en una carrera pero es descalificado por los jueces japoneses. A consecuencia de la pelea provocada por Jun Shik este es reclutado forzomente como soldado en el ejército japones y destinado junto a otros compatriotas a servir en Manchuria. En ese destino volverá e reencontrarse con Tatsuo, convertido ahora en un implacable oficial del Ejército, y ambos se verán envueltos en la sangrienta batalla de Kalkhin-Gol, siendo capturados por los rusos. Finalmente, tras una serie de peripecias en el duro ambiente del Gulag sovietico, Jun Shik y Tatsuo lograrán escapar, para ser capturados por los alemanes, enrolados en un batallón extranjero de la Werhmacht, y enviados a sevir en Normandia en vísperas del Dia-D.

My Way es una muy reciente película bélica producida por el emergente cine surcoreano, además de ser el segundo film bélico dirigido por el realizador Kang Je-gyu, quien retomaba la dirección tras un parón de siete años que siguió al éxito de su anterior película, la aclamada Lazos de Guerra. La historia de My Way tiene una lejana base real, ya que se inspira en la azarosa experiencia bélica de Yang Kyoungjong un joven coreano que fue sucesivamente enrolado a la fuerza en el ejército japonés, soviético, y alemán, y que terminó siendo capturado por los aliados en las playas de Normandia, siendo el único caso documentado de un soldado que participó con tres ejércitos distintos en la II GM. Sobre este sustrato verídico, Kang Je-Gyu construye una historia de rivalidad nacional, personal y deportiva entre los dos protagonistas, que sirve de Leiv Motiv de la narración. Para recrear la historia del film, el realizador contó con un más que generoso presupuesto de 24 millones de dolares, todo un hito tratandose de una producción coreana, pese a lo cual My Way no terminó de funcionar en taquilla, y su repercursión internacional fue bastante menor que la obtenida por Lazos de Guerra.

Y lo cierto es que viendo la película, se comprende que esta no haya sido un gran éxito. Esto puede achacarse principalmente a que la espectacular recreación de las secuencias bélicas, que incluye una excelente puesta en escena de la Batalla de Kalkhin-Gol en la que vemos un apabullante despliegue de medios técnicos y atrezzo militar (incluyendo carros rusos BT-7) no compensa la flojedad de un guión que abunda demasiado en lugares comunes que parecen entresacados de otras películas. En ese sentido podemos encontrar referencias más o menos cercanas de otros títulos como “Carros de Fuego”, “Gallipoli” o “Camino de la Libertad”. Además, los personajes se antojan excesivamente estereotipados: el noble y abnegado Jun Shik frente al fanático y despiadado Tatsuo, aunque este personaje experimente cierta evolución conforme avanza el metraje. Demasiado poco para sostener una cinta cercana a las dos horas y media de duración que, dicho sea con franqueza, se hacen excesivamente largas.

En ese sentido, hay determinadas partes del film, especialmente el dilatado prólogo y la parte que transcurre en Manchuria, que aportan muy poco a la narración y que podrian haberse acortado. Además falta una mayor dosis de emoción en los diálogos, que no terminan de funcionar en pantalla a la hora de transmitirle al espectador el dramatismo de la historia. Y ello, como apuntaba, se convierte en un pesado lastre que no puede compensar el sobresaliente aspecto técnico del film, que incluye algunas de las escenas bélicas más impresionantes vistas en el cine bélico reciente. Pero las destacadas secuencias de acción, por sí solas, no sirven para que la película termine de remontar el vuelo. Una verdadera pena, porque ciertamente si el despliegue de medios técnicos de la película se hubiera puesto al servicio de una historia algo más pulida, habriamos estado, sin duda, ante una obra maestra del género bélico. Al final, no obstante, My Way se queda en un título simplemente correcto.

Calificación: 5/10

viernes, 7 de diciembre de 2012

Almirante Yamamoto (Rengô kantai shirei chôkan: Yamamoto Isoroku)

Almirante Yamamoto (2011) Japón, 1939. Mientras la fiebre bélica parece apoderarse del gobierno y de gran parte de la población de Japón, la cúpula dirigente de la Armada nipona hace todo lo que puede por obstaculizar la firma del Pacto Tripartito. En este intento se distingue especialmente un ilustre marino, el Almirante Isoroku  Yamamoto, firme defensor de la no participación de Japón en la guerra junto a Alemania. Una postura que hará que el almirante se vea convertido en el centro de las críticas de los sectores más exaltados del ejército, y a pesar de la cual conducirá a la Flota Combinada a una serie de fulgurantes victorias tras el inicio de las hostilidades en el Pacífico.

Almirante Yamamoto es una muy reciente producción japonesa que, como indica su título, ofrece un relato biográfico acerca del que sin duda fue el militar japonés más famoso de la II GM, y una de las figuras más relevantes de la contienda: el Almirante Yamamoto. Aunque desde luego no puede decirse que sea un film especialmente original, ya que de hecho es casi un remake de otra película anterior de 1968, con la que comparte título y que contó con el siempre eficaz Toshiro Mifune en el papel protagonista.

Al igual que la primera película, este film ofrece un repaso de los principales hechos históricos en los que Yamamoto tuvo participación durante la guerra: su marcada oposición al conflicto armado con EEUU, que le granjeó no pocos enemigos en el seno del Ejército; su acertada predicción de que Japón no podría vencer en la contienda, pasando por la audaz incursión contra Pearl Harbor, la derrota en Midway, hasta su muerte al ser derribado el avión en el que realizaba un viaje de inspección del frente por una escuadrilla de P-38 norteamericanos enviados especialmente a dar caza al transporte del almirante.  
Puestos a comparar ambas versiones, la verdad es que la de 1968 sale ganando en casi todos los aspectos. Si acaso, la actual resulta mejor en el aspecto visual, gracias al empleo de unas correctas animaciones generadas por ordenador que dan cierta vistosidad a las escenas bélicas, aunque tampoco puede decirse que sean una maravilla para los estándares actuales. Por lo demás, la película de los 60 me pareció mejor, especialmente por la interpretación de Mifune, infinitamente superior a la que muestra en esta versión el para mi desconocido actor principal, Koji Yashuko, la cual resulta bastante discreta. A esto se le añade un ritmo narrativo tan lento que por momentos parece letárgico, y un argumento desarrollado sin demasiada imaginación, incluyendo la historia paralela de un joven periodista japonés que será testigo de la evolución de la guerra desde la redacción de su diario; una subtrama tan redundante (por plomiza) como poco interesante para el espectador.

En definitiva, esta nueva versión de “Almirante Yamamoto” ofrece muy poco de interés para el espectador medio. Desde un punto de visto histórico, los primeros veinte minutos no están mal, ya que profundizan un poco en el ambiente prebélico que se vivía en el Japón de 1939, y ahonda en las motivaciones japonesas para ir a la guerra. Eso y alguna escena de acción decente es lo que puede salvarse de la quema. Por lo demás, estamos ante un film solo apto para los muy aficionados a la historia bélica.

Calificación: 3,5/10

miércoles, 25 de julio de 2012

Oba, the Last Samurai (Taiheiyou no kiseki: Fokkusu to yobareta otoko)

Oba, the last Samurai (2011)

Saipan, 1944. Tras el desembarco de los marines americanos en la isla, las fuerzas japonesas son rápidamente aniquiladas por la superior potencia de fuego norteamericana. Sin embargo, un oficial japonés superviviente, el Capitán Sakae Oba, reunirá un pequeño grupo de soldados y civiles con los que iniciará una guerra de guerrillas, hostigando a las fuerzas norteamericanas desde las montañas situadas en el interior de la isla. Para capturar al escurridizo grupo de Oba, el Capitán Lewis, un oficial americano conocedor de la cultura japonesa, intentará convencer a los japoneses para que acepten la rendición y lo inevitable de su derrota.

Oba, the Last Samurai es una reciente producción nipona, con guión basado en el bestseller homónimo del veterano de guerra Don Jones, que ofrece una visión de la Guerra en el Pacífico bajo el prisma de ambos bandos en conflicto. De este modo la película plantea un interesante retrato acerca de la guerra, y el choque cultural entre dos sociedades tan dispares como la norteamericana y la japonesa. En ese sentido, resulta especialmente interesante como el film retrata la perplejidad de los norteamericanos ante el irrendento espíritu de lucha de los japoneses y su predisposición al suicidio. También está muy bien dibujado el personaje central de la narración, el capitán Oba, un hombre sensato e inteligente, que se ve atrapado entre su sentido del honor militar y sometimiento al código del Bushido, y por otra parte, el absurdo de las muertes y sufrimiento que presencia en una guerra que ya sabe perdida.

No obstante, la película también tiene una serie de puntos débiles que le restan interés al conjunto de la narración. Especialmente algunas caídas de ritmo, que, pese a la introducción de varias secuencias bélicas de muy correcta factura, hacen que las algo más de dos horas de duración del film resulten algo largas. Tampoco son muy brillantes las interpretaciones, sobre todo por parte del casting norteamericano, cuyas actuaciones resultan un tanto acartonadas y que están un peldaño por debajo de las del elenco japonés. Finalmente, hay que señalar que los diálogos resultan demasiado tópicos en su mayor parte, y en ese aspecto no habría venido mal desarrollar un poco más en profundidad los distintos temas que se apuntan y que desembocan en un bonito desenlace de tintes pacifistas y antibelicistas.

En cualquier caso Oba, the Last Samurai es un título de más que correcta factura formal y visual que se deja ver con cierto interés. Un título japonés reciente, con el interés añadido de ofrecer las dos visiones de la contienda, que merece la pena ver.

Calificación: 5,5/10

viernes, 6 de julio de 2012

Monsieur Batignole

Monsieur Batignole (2001)

París, 1942. La vida del modesto y acomplejado charcutero Edmond Batignole (Gérard Jugnot), da un cambio rádical cuando gracias a la mediación del novio de su hija Jean Pierre, un destacado colaboracionista, se convierte en proveedor oficial del ejército alemán. Todo se complica cuando los Bernstein, una familia judía de buena posición vecinos de los Batignole, son arrestados y sus bienes confiscados, pasando el piso que ocupaban a ser propiedad de Batignole. Días después, mientras Batignole ofrece una fiesta en su casa a sus clientes alemanes, aparece el niño Simon Bernstein (Jules Sitruk), el hijo menor de la familia que, tras escapar del cautiverio, embarcará a Batignole en un arriesgado viaje para encontrar a su familia.

Monsieur Batignole es un título que puede enmarcarse dentro de cierta tendencia del cine francés de los últimos años, decidido a volver la vista al pasado para ofrecer una visión más o menos crítica acerca de la época de la ocupación alemana, y sobre el colaboracionismo de una parte de la sociedad civil francesa con los nazis. En este caso Monsieur Batignole opta por hacerlo en un tono indisimuladamente amable, con algunos toques de comedia ligera que por momentos se notan bastante inspirados en “La vida es Bella” de Begnini. El papel principal, así como la dirección, recayó sobre el popular cómico Gerad Jugnot, quien encarna en el film a un hombre acomplejado e ingenuo, pero a la vez bondadoso, un papel hecho a la medida del actor, que ofrece un registro interpretativo muy similar al que tres años más tarde mostraría en la existosa “Los chicos del Coro”.

Entrando a valorar el film, hay que decir que Monsieur Batignole es una película que se queda a medias en más de un sentido. Como denuncia del colaboracionismo, no resulta demasiado convincente, ya que el personaje del colaboracionista fanático y antisemita (Jean Pierre) se antoja excesivamente caricaturesco. Además, la historia huye deliberadamente de los aspectos más truculentos y sórdidos de la persecución de los judíos, por lo que en ese aspecto peca de una evidente ausencia de una mayor carga crítica. En cuanto a la parte cómica, pese a que Gerard Jugnot explota a fondo sus dotes como comediante, lo cierto es que la mayoría de las situaciones resultan más simpáticas que divertidas y aunque la pelicula se ve con agrado, al final queda la sensación de que no llega a remontar del todo el vuelo. Y ello se debe a que el guión se queda lejos de explotar todas las posibilidades tanto dramáticas como cómicas, que ofrecía el punto de partida argumental.

Por lo demás, estamos ante un producto más que correcto en sus aspectos formales y estéticos, con una esmerada labor de ambientación y puesta en escena. En definitiva, Monsieur Batignole es una película amable y razonablemente entretenida que se deja ver bastante bien, pero que a cambio ofrece una historia excesivamente almibarada, lo que hace que finalmente se quede en la superficie de los temas que apunta. Unas dosis mayores de intensidad narrativa y emoción habrían mejorado, sin duda, el resultado final del film.


Calificación: 5,5/10

lunes, 7 de mayo de 2012

El Ángel de Budapest

El Angel de Budapest - TV (2011)

Hungría, 1944. Mientras los ejércitos alemanes retroceden en todos los frentes ante el empuje aliado, en el país magiar, Adolf Eichman supervisa la deportación acelerada de miles de judíos húngaros con destino a los campos de concentración. En Budapest, ante el cariz de los acontecimientos, el gobierno de Franco decide llamar al embajador español de vuelta a España, dejando al jefe de negocios de la embajada Ángel Sanz-Briz (Francis Lorenzo) al frente de la legación. Desde su puesto diplomático, como reacción frente a la barbarie nazi, Sanz Briz emprenderá una titánica tarea para salvar la vida de miles de judíos, emitiendo visados y pasaportes españoles que garantizaban la inmunidad de sus titulares, una acción que le valdría para ser recordado como “El Angel de Budapest”.

Hay que reconocer que con la producción de “El Angel de Budapest” Televisión Española ha hecho un ejercicio de justicia histórica, al rescatar del olvido la figura de este diplomático español, al que algunos periodistas denominaron “El Schlinder español”. Y es que la historia de Angel Sanz-Briz parece una de esas en las que la realidad parece empeñarse en superar a la ficción. Haciendo uso de una fina habilidad diplomática, Sanz-Briz pudo continuar con la labor de su predecesor, el embajador Muguirio, y haciendo uso de un decreto de la época de Primo de Rivera (el cual, sin saberlo los alemanes, había sido derogado durante la II Repúnlica) pudo ofrecer la nacionalidad española a varios miles de judíos húngaros que estaban en peligro de ser deportados a los campos de exterminio nazis. Con la colaboración de otros diplomáticos como el sueco Raoul Wallenberg, el nuncio Apostólico Angelo Rota, o el italiano Giorgio Perlasca, se calcula que Sanz-Briz pudo salvar la vida de unas 5.000 personas, siendo posteriormente reconocido como “Justo Entre las Naciones” por el gobierno de Israel.

Entrando a valorar la miniserie que reconstruye los hechos históricos, hay que reconocer que, pese a tratarse de una producción televisiva, “El Angel de Budapest” sorprende por la calidad de su ambientación y su convincente puesta en escena, que nada tienen que envidiar a las producciones cinematográficas patrias en esos aspectos. También el reparto de actores raya a un buen nivel, especialmente un entonado Francis Lorenzo, que se encarga de dar vida al protagonista, muy bien secundado por el resto de intérpretes. En el apartado narrativo, la serie es bastante fiel a los hechos históricos, y comienza con buen ritmo, presentando la situación de Hungría en 1944 y la determinación de algunos miembros del círculo diplomático extranjero para salvar las vidas de los judíos húngaros. Es una pena que, a medida que avanza el relato, este va perdiendo gradualmente fuelle, primordialmente porque le falta un punto de precisión a la hora de centrar el interés de la historia. En ese sentido, se introducen una serie de subtramas (con romance incluido) sobre los avatares de varias familias judías, que quizás resultan un tanto redundantes y solo sirven para apartar el foco de la historia principal.

Pese a ello, hay que reconocer que “El Angel de Budapest” resulta una miniserie de muy esmerada factura, bastante interesante desde el punto de vista histórico, que reivindica la memoria de un hombre justo que supo hacer lo correcto en un momento de crisis. Sin llegar a ser del todo redonda, sí que me parece una serie recomendable.

Calificación: 6/10

lunes, 9 de abril de 2012

La Llave de Sarah (Elle s'appelait Sarah)

La Llave de Sarah (2010)

París, año 2002. Julia Jarmond (Kristin Scott Thomas), una periodista norteamericana americana afincada en la ciudad junto a su marido francés, recibe el encargo de preparar un artículo sobre la redada organizada por el gobierno de Vichy contra los judios parisinos en julio de 1942. Conforme avanza en su investigación, Julia descubrirá la historia de Sarah (Melúsine Mayancey), una niña judía que habitaba junto con su familia el piso en el que residió durante muchos años su familia política, los Tézac. Este descubrimiento hará que Julia se obsesione con descubrir el destino final de Sarah y aclarar cuál fue su relación con la familia de su marido.

La llave de Sarah es una película basada en Best-Seller de la escritora y periodista francesa Tatiana de Rosnay, cuyo argumento se basa en una historia inspirada por la denominada Redada del Velódromo de Invierno, que tuvo lugar en Paris en julio 1942. Curiosamente, es la segunda producción francesa estrenada en el 2010 que trata esos sucesos históricos, ya que se estrenó solo unos meses más tarde de que apareciera en la cartelera francesa el largometraje “La Redada”, basada en los mismos hechos. Pese a esta coincidencia argumental, hay que decir que “La Llave de Sarah” ofrece un punto de vista alternativo, ya que mientras “La Redada” centraba su relato en las víctimas, aquella opta por narrar las consecuencias que esos hechos tuvieron a largo plazo para los supervivientes y sus familiares.

A la hora de abordar el relato, el director Paquet Brenner recurre a la narración mediante dos líneas argumentales superpuestas, por un lado la historia personal de Julia y como el desenterrar el pasado le afecta a ella y su familia, y por otro, la dramática historia de Sarah y su familia, cuya detención en la redada traerá una trágica consecuencia. La parte del film en la que ambas historias se entrecruzan está bastante lograda, logrando que las dos líneas temporales de la narración, pasada y presente, avancen con sencillez y a la vez con momentos de hondo dramatismo perfectamente incardinados en la narración. El problema es que el guionista parece tener prisa por cerrar la historia de Sarah, -la cual concluye de manera un tanto abrupta- para centrarse en el drama familiar de la protagonista. Esto se traduce en que la narración pierda claramente fuelle en el último tercio de metraje, a diferencia de la novela, que mantenía la alternancia entre ambas historias hasta el desenlace final de la historia.

En cualquier caso, y pese a ese defecto que le resta puntos al conjunto de la narración, La Llave de Sarah es una película muy completa, que se sustenta en gran medida en las notables interpretaciones de sus protagonistas, la veterana Kristin Scott-Thomas, y la niña Mélusine Mayance, para ofrecernos un relato, por momentos sobrecogedor, sobre unos hechos silenciados durante muchos años por la historiografía oficial francesa y que, indudablemente, merecen ser recordados. Un título bastante recomendable.

Calificación: 7/10

miércoles, 28 de marzo de 2012

La Redada (La Rafle)

La Redada (2010)

París, Julio de 1942. Mientras las familias judías refugiadas en la capital francesa comienzan a experimentar las cada vez más estrictas medidas antisemitas, el gobierno de Vichy prepara una redada a gran escala. Siguiendo las directrices alemanas de “purificación racial”, Petain ordena a la policia capturar a cerca de 24.000 judíos residentes en la ciudad para su posterior deportación a los campos de concentración nazis. Frente a esto, varios ciudadanos franceses como la enfermera Annette Monod (Melanie Laurent) se rebelaran contra las órdenes recibidas, e intentaran ayudar a las familias judías capturadas en la redada, entre cuyos miembros se cuentan miles de niños.

La Redada es una muy reciente producción francesa, escrita y dirigida por la cineasta francesa Roselyne Bosch, que reconstruye los sucesos que rodearon a la denominada “Redada del Velódromo de Invierno”, organizada por el gobierno de Vichy para contentar a las fuerzas de ocupación alemanas respecto a la depuración racial de la Francia ocupada. Pese a no ser la primera película que se hace sobre el tema (existe otra producción francesa de 1976 titulada “El otro señor Klein” que también trata estos hechos), sí que está muy relacionada con los sucesos reales, ya que una de las familias judías detenidas en la redada de julio de 1942 fue la de esposo de Roselyne Bosch. De hecho, la trama incluye varios personajes reales, como Jo Weisman y Ana Traube (que lograron escapar de la deportación) y la protagonista Annete Monod, una enfermera protestante que hizo cuanto pudo por aliviar el sufrimiento de los detenidos y denunciar lo que estaba ocurriendo.

En cuanto a la valoración del film, he de decir que “La Redada” me parece un film notable en todos los sentidos. Desde la excelente recreación histórica de los escenarios parisinos y la no menos lograda puesta en escena, pasando por las brillantes interpretaciones del elenco de actores, incluyendo a los más jóvenes que dan vida los niños; y terminando en una historia contada con una sencillez apabullante, pero a le vez, con una tremenda sensibilidad. Y es que “La Redada” no recurre a trucos efectistas ni al uso de planos complicados para narrar el drama humano que retrata. Tampoco le hace falta mostrar escenas escabrosas o truculentas, sino que llega a tocar la fibra sensible del espectador por la simple realidad de la historia de los protagonistas, víctimas de una infame injusticia. También es de agradecer la denuncia que hace acerca de la connivencia (cuando no colaboración directa) de las autoridades francesas de Vichy con el genocidio nazi, un hecho que fue convenientemente ocultado en los años posteriores a la guerra por los sucesivos gobiernos.

Asimismo, se muestran en el film los entresijos de las negociaciones entre las autoridades alemanas y francesas que dieron lugar a la redada, e incluso se intercalan varias apariciones de Hitler, muy bien imbricadas en el desarrollo de la historia. El único “pero” que le encuentro a la película es quizás, consecuencia de que haya sido realizada en Francia, y es que, pese a su intención de denuncia histórica, evita cuidadosamente cargar demasiado las tintas contra la sociedad francesa de la época. En otras palabras, se nota que se ha suavizado mucho el antisemitismo de un importante sector de la sociedad gala, y se ha procurado acentuar el sentimiento de solidaridad de la población francesa con la comunidad judía.

En cualquier caso, como apuntaba, la película está muy lograda en sus aspectos técnicos, puesto que la fotografía es excelente y las recreaciones de escenarios como el Velódromo de Invierno, y el Berhof, la residencia alpina de Hitler son de primera calidad. Todo ello puesto al servicio de una historia tremendamente humana y por momentos, conmovedora, que sin duda, mueve a la reflexión del espectador. Sin duda, La Redada es una película que, sin llegar a ser una obra maestra, es de obligado visionado.

Calificación: 7,5/10

lunes, 5 de marzo de 2012

Pan Comido (Piece of Cake)

Pan Comido (1988)

La historia comienza en Septiembre de 1939, tras el estallido de la II GM. Mientras el escuadrón de cazas “Hornet” de la RAF se prepara para afrontar los inminentes combates contra la Luftwaffe, su comandante, el oficial Ramsey sufre un accidente que le incapacita para desempeñar sus funciones, siendo sustituido por el lider de escuadrón Rex, un oficial dispuesto a elevar la moral de sus hombres proporcionándoles todo tipo de comodidades a cambio de que los pilotos de su escuadrón mantengan una estricta disciplina. Cuando el escuadrón es enviado a Francia a combatir, pronto surgirán roces entre los miembros de la unidad en especial por causa de la actitud díscola del arrogante y temerario Moggy Cattermole, el as de la unidad, y del norteamericano Chris Hart, un veterano de la Guerra Civil Española, cuya forma de entender el pilotaje chocará frontalmente con las tácticas impuestas por el jefe de escuadrón.

Pan Comido fue una serie de televisión producida por la emisora británica LWT, que constaba de 6 episodios de unos 50 minutos de duración, con guiones basados en la novela de Derek Robinson titulada “Piece of Cake”. Dicha novela abarcaba la historia de los pilotos enrolados en el ficticio Escuadrón Hornet de la RAF, desde el inicio de la II GM hasta el momento decisivo de la Batalla de Inglaterra, en Septiembre de 1940. Pese a tratarse de un producto para la televisión, la producción contó con un generoso presupuesto de 5 millones de Libras, lo que permitió que el aspecto de la recreación histórica fuera bastante bueno. Para el rodaje de las escenas aéreas se usaron auténticos aviones Spitfire de la RAF (si bien no eran del tipo Mk. I que correspondería a la época de ambientación la serie), tres Me-109 “buchones” que el ejército español había vendido a una productora británica a finales de los 60 para el rodaje de “La Batalla de Inglaterra” e incluso un bombardero He-111. También se aprovecharon imágenes sacadas de “La Batalla de Inglaterra” para recrear los combates aéreos masivos del verano de 1940. Los efectos visuales, pese a su elaboración artesanal (aun no se habían generalizado las animaciones por ordenador) resultan bastante solventes, por lo que en general el aspecto técnico de la serie resulta más que digno.

En el apartado narrativo, la serie también se deja ver con interés ya que abarca un periodo de tiempo relativamente reducido (justamente un año) lo cual permite que las tramas profundicen en los hechos militares y los personajes. De este modo, el espectador asiste al entrenamiento del escuadrón, y a la llegada de sus pilotos, pasando por las jornadas de calma de sus primeros meses en Francia, hasta el momento cumbre de la Batalla de Inglaterra. Una evolución que también deja atisbar la rigidez de las tácticas usadas por la RAF en la primera fase del conflicto, el clasismo existente en la fuerza aerea y el carácter individualista de muchos de los pilotos en los primeros meses del conflicto. Todo ello hace que el desarrollo de las tramas resulte bastante agil y entretenido para el espectador. También el apartado interpretativo resulta más que correcto ya que los actores principales, pese a no ser estrellas de renombre, cumplen muy dignamente en sus respectivos papeles.

En definitiva “Pan Comido” es una muy interesante serie que a buen seguro agradara a los aficionados al género aéreo, y sin duda se trata de una producción televisiva de calidad, que presenta la buena factura formal y narrativa típica de las producciones hechas para la pequeña pantalla británica. Recomendable.

Calificación: 6,5/10

jueves, 23 de febrero de 2012

Red Tails

Red Tails (2012)

La historia comienza en Italia, en 1944. El escuadrón de la USAAF 332, una unidad experimental formada íntegramente por pilotos afroamericanos, conocidos como los “Aviadores Tuskegee”, realiza misiones secundarias de ataque a objetivos terrestres usando los anticuados cazas P-40. El comandante de la unidad, el Mayor Emanuel Stance (Cuba Gooding, Jr.) luchará contra la burocracia militar y el racismo imperante en las altas esferas del Pentagono, para lograr que sus pilotos sean destinados a misiones de combate. La oportunidad se le presenta cuando Stance consigue que sus hombres sean destinados a apoyar los desembarcos en Anzio, una misión cuyo éxito hará que el 332 sea finalmente destinado a Europa, con la misión de escoltar a los bombarderos aliados en las peligrosas incursiones sobre Alemania.

Red Tails ha sido la más reciente producción auspiciada por la productora Lucasfilm, materializando un proyecto largamente acariciado por el famoso director y productor George Lucas, quien barajaba la idea de llevar al cine la historia del Escuadrón 332 desde finales de los años 80. No se trata de la primera vez que esta historia ha sido llevada a la pantalla, puesto que en 1995 la productora HBO ya había realizado un telefilm anterior sobre la misma, titulado “Escuadron 332”.

Entrando a valorar esta nueva revisión del tema, hay que decir que el resultado general de Red Tails resulta enormemente decepcionante. Y ello principalmente porque la pelicula es todo un compendio de tópicazos del cine bélico y lugares comunes del género, salpimentados con unos diálogos (especialmente en las secuencias de combate) absolutamente prescindibles, y unas interpretaciones acartonadas. Por no faltar no falta ni la típica y manida subtrama romántica (uno de los pilotos con una chica italiana) y por supuesto, el alemán “malo, malísimo” de turno, que parece sacado de una película propagandística de los años 40. Al menos, dejando de lado el atroz guión y las horrendas interpretaciones, podría rescatarse el aspecto técnico, que suele ser sobresaliente en las películas producidas por George Lucas. Pero en este caso, ni ese apartado se salva de la quema.

En ese sentido, los efectos generados por ordenador que muestra el film habrían resultado, sin duda, muy notables en los años 90 del siglo pasado, pero a estas alturas se antojan más bien mediocres, cuando no directamente malos. Las formaciones de vuelo de los B-17 se ven tan apretadas que resulta raro que no chocaran unos con otros, las maniobras de los cazas son tan bruscas y rápidas que cualquier espectador minimamente avezado se da cuenta de que los aviones de la II GM no volaban así; y por si fuera poco, hay varios errores de contexto (por ejemplo, que los protagonistas pasen directamente de pilotar los P-40 a los P-51 Mustang, ya que entre medias las escuadrillas de cazas usaron los P-47). Pero es que además, como apuntaba antes, algunos de los efectos digitales parecen completamente de saldo, pese a tratarse de una producción con un presupuesto superior a los 50 millones de dólares.

En conclusión, “Red Tails” es un título absolutamente prescindible, mucho más en la linea de bodrios con apabullantes efectos digitales tipo “Pearl Harbor”, que de clásicos del género aereo como “Almas en la Hoguera”. La versión de 1995, sin ser una maravilla, supera ampliamente a esta mediocre producción “made in Lucas”. Sin duda, los chicos del escuadron Tuskegee merecían una mejor adaptación de sus hazañas bélicas.

Calificación: 4/10