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lunes, 31 de diciembre de 2012

My Way (Mai Wei)

My Way (2011)

La historia comienza en la Corea ocupada por los japoneses, en 1928. En la villa de un alto oficial japonés coinciden dos niños que sueñan en convertirse en corredores de Maratón y campeones olímpicos: el coreano Jun Shik y el japonés Tatsuo. Pronto surgirá entre ambos una fuerte rivalidad deportiva que se convertirá en personal cuando Jun Shik derrota a Tatsuo en una carrera pero es descalificado por los jueces japoneses. A consecuencia de la pelea provocada por Jun Shik este es reclutado forzomente como soldado en el ejército japones y destinado junto a otros compatriotas a servir en Manchuria. En ese destino volverá e reencontrarse con Tatsuo, convertido ahora en un implacable oficial del Ejército, y ambos se verán envueltos en la sangrienta batalla de Kalkhin-Gol, siendo capturados por los rusos. Finalmente, tras una serie de peripecias en el duro ambiente del Gulag sovietico, Jun Shik y Tatsuo lograrán escapar, para ser capturados por los alemanes, enrolados en un batallón extranjero de la Werhmacht, y enviados a sevir en Normandia en vísperas del Dia-D.

My Way es una muy reciente película bélica producida por el emergente cine surcoreano, además de ser el segundo film bélico dirigido por el realizador Kang Je-gyu, quien retomaba la dirección tras un parón de siete años que siguió al éxito de su anterior película, la aclamada Lazos de Guerra. La historia de My Way tiene una lejana base real, ya que se inspira en la azarosa experiencia bélica de Yang Kyoungjong un joven coreano que fue sucesivamente enrolado a la fuerza en el ejército japonés, soviético, y alemán, y que terminó siendo capturado por los aliados en las playas de Normandia, siendo el único caso documentado de un soldado que participó con tres ejércitos distintos en la II GM. Sobre este sustrato verídico, Kang Je-Gyu construye una historia de rivalidad nacional, personal y deportiva entre los dos protagonistas, que sirve de Leiv Motiv de la narración. Para recrear la historia del film, el realizador contó con un más que generoso presupuesto de 24 millones de dolares, todo un hito tratandose de una producción coreana, pese a lo cual My Way no terminó de funcionar en taquilla, y su repercursión internacional fue bastante menor que la obtenida por Lazos de Guerra.

Y lo cierto es que viendo la película, se comprende que esta no haya sido un gran éxito. Esto puede achacarse principalmente a que la espectacular recreación de las secuencias bélicas, que incluye una excelente puesta en escena de la Batalla de Kalkhin-Gol en la que vemos un apabullante despliegue de medios técnicos y atrezzo militar (incluyendo carros rusos BT-7) no compensa la flojedad de un guión que abunda demasiado en lugares comunes que parecen entresacados de otras películas. En ese sentido podemos encontrar referencias más o menos cercanas de otros títulos como “Carros de Fuego”, “Gallipoli” o “Camino de la Libertad”. Además, los personajes se antojan excesivamente estereotipados: el noble y abnegado Jun Shik frente al fanático y despiadado Tatsuo, aunque este personaje experimente cierta evolución conforme avanza el metraje. Demasiado poco para sostener una cinta cercana a las dos horas y media de duración que, dicho sea con franqueza, se hacen excesivamente largas.

En ese sentido, hay determinadas partes del film, especialmente el dilatado prólogo y la parte que transcurre en Manchuria, que aportan muy poco a la narración y que podrian haberse acortado. Además falta una mayor dosis de emoción en los diálogos, que no terminan de funcionar en pantalla a la hora de transmitirle al espectador el dramatismo de la historia. Y ello, como apuntaba, se convierte en un pesado lastre que no puede compensar el sobresaliente aspecto técnico del film, que incluye algunas de las escenas bélicas más impresionantes vistas en el cine bélico reciente. Pero las destacadas secuencias de acción, por sí solas, no sirven para que la película termine de remontar el vuelo. Una verdadera pena, porque ciertamente si el despliegue de medios técnicos de la película se hubiera puesto al servicio de una historia algo más pulida, habriamos estado, sin duda, ante una obra maestra del género bélico. Al final, no obstante, My Way se queda en un título simplemente correcto.

Calificación: 5/10

viernes, 7 de diciembre de 2012

Almirante Yamamoto (Rengô kantai shirei chôkan: Yamamoto Isoroku)

Almirante Yamamoto (2011) Japón, 1939. Mientras la fiebre bélica parece apoderarse del gobierno y de gran parte de la población de Japón, la cúpula dirigente de la Armada nipona hace todo lo que puede por obstaculizar la firma del Pacto Tripartito. En este intento se distingue especialmente un ilustre marino, el Almirante Isoroku  Yamamoto, firme defensor de la no participación de Japón en la guerra junto a Alemania. Una postura que hará que el almirante se vea convertido en el centro de las críticas de los sectores más exaltados del ejército, y a pesar de la cual conducirá a la Flota Combinada a una serie de fulgurantes victorias tras el inicio de las hostilidades en el Pacífico.

Almirante Yamamoto es una muy reciente producción japonesa que, como indica su título, ofrece un relato biográfico acerca del que sin duda fue el militar japonés más famoso de la II GM, y una de las figuras más relevantes de la contienda: el Almirante Yamamoto. Aunque desde luego no puede decirse que sea un film especialmente original, ya que de hecho es casi un remake de otra película anterior de 1968, con la que comparte título y que contó con el siempre eficaz Toshiro Mifune en el papel protagonista.

Al igual que la primera película, este film ofrece un repaso de los principales hechos históricos en los que Yamamoto tuvo participación durante la guerra: su marcada oposición al conflicto armado con EEUU, que le granjeó no pocos enemigos en el seno del Ejército; su acertada predicción de que Japón no podría vencer en la contienda, pasando por la audaz incursión contra Pearl Harbor, la derrota en Midway, hasta su muerte al ser derribado el avión en el que realizaba un viaje de inspección del frente por una escuadrilla de P-38 norteamericanos enviados especialmente a dar caza al transporte del almirante.  
Puestos a comparar ambas versiones, la verdad es que la de 1968 sale ganando en casi todos los aspectos. Si acaso, la actual resulta mejor en el aspecto visual, gracias al empleo de unas correctas animaciones generadas por ordenador que dan cierta vistosidad a las escenas bélicas, aunque tampoco puede decirse que sean una maravilla para los estándares actuales. Por lo demás, la película de los 60 me pareció mejor, especialmente por la interpretación de Mifune, infinitamente superior a la que muestra en esta versión el para mi desconocido actor principal, Koji Yashuko, la cual resulta bastante discreta. A esto se le añade un ritmo narrativo tan lento que por momentos parece letárgico, y un argumento desarrollado sin demasiada imaginación, incluyendo la historia paralela de un joven periodista japonés que será testigo de la evolución de la guerra desde la redacción de su diario; una subtrama tan redundante (por plomiza) como poco interesante para el espectador.

En definitiva, esta nueva versión de “Almirante Yamamoto” ofrece muy poco de interés para el espectador medio. Desde un punto de visto histórico, los primeros veinte minutos no están mal, ya que profundizan un poco en el ambiente prebélico que se vivía en el Japón de 1939, y ahonda en las motivaciones japonesas para ir a la guerra. Eso y alguna escena de acción decente es lo que puede salvarse de la quema. Por lo demás, estamos ante un film solo apto para los muy aficionados a la historia bélica.

Calificación: 3,5/10

miércoles, 25 de julio de 2012

Oba, the Last Samurai (Taiheiyou no kiseki: Fokkusu to yobareta otoko)

Oba, the last Samurai (2011)

Saipan, 1944. Tras el desembarco de los marines americanos en la isla, las fuerzas japonesas son rápidamente aniquiladas por la superior potencia de fuego norteamericana. Sin embargo, un oficial japonés superviviente, el Capitán Sakae Oba, reunirá un pequeño grupo de soldados y civiles con los que iniciará una guerra de guerrillas, hostigando a las fuerzas norteamericanas desde las montañas situadas en el interior de la isla. Para capturar al escurridizo grupo de Oba, el Capitán Lewis, un oficial americano conocedor de la cultura japonesa, intentará convencer a los japoneses para que acepten la rendición y lo inevitable de su derrota.

Oba, the Last Samurai es una reciente producción nipona, con guión basado en el bestseller homónimo del veterano de guerra Don Jones, que ofrece una visión de la Guerra en el Pacífico bajo el prisma de ambos bandos en conflicto. De este modo la película plantea un interesante retrato acerca de la guerra, y el choque cultural entre dos sociedades tan dispares como la norteamericana y la japonesa. En ese sentido, resulta especialmente interesante como el film retrata la perplejidad de los norteamericanos ante el irrendento espíritu de lucha de los japoneses y su predisposición al suicidio. También está muy bien dibujado el personaje central de la narración, el capitán Oba, un hombre sensato e inteligente, que se ve atrapado entre su sentido del honor militar y sometimiento al código del Bushido, y por otra parte, el absurdo de las muertes y sufrimiento que presencia en una guerra que ya sabe perdida.

No obstante, la película también tiene una serie de puntos débiles que le restan interés al conjunto de la narración. Especialmente algunas caídas de ritmo, que, pese a la introducción de varias secuencias bélicas de muy correcta factura, hacen que las algo más de dos horas de duración del film resulten algo largas. Tampoco son muy brillantes las interpretaciones, sobre todo por parte del casting norteamericano, cuyas actuaciones resultan un tanto acartonadas y que están un peldaño por debajo de las del elenco japonés. Finalmente, hay que señalar que los diálogos resultan demasiado tópicos en su mayor parte, y en ese aspecto no habría venido mal desarrollar un poco más en profundidad los distintos temas que se apuntan y que desembocan en un bonito desenlace de tintes pacifistas y antibelicistas.

En cualquier caso Oba, the Last Samurai es un título de más que correcta factura formal y visual que se deja ver con cierto interés. Un título japonés reciente, con el interés añadido de ofrecer las dos visiones de la contienda, que merece la pena ver.

Calificación: 5,5/10

viernes, 6 de julio de 2012

Monsieur Batignole

Monsieur Batignole (2001)

París, 1942. La vida del modesto y acomplejado charcutero Edmond Batignole (Gérard Jugnot), da un cambio rádical cuando gracias a la mediación del novio de su hija Jean Pierre, un destacado colaboracionista, se convierte en proveedor oficial del ejército alemán. Todo se complica cuando los Bernstein, una familia judía de buena posición vecinos de los Batignole, son arrestados y sus bienes confiscados, pasando el piso que ocupaban a ser propiedad de Batignole. Días después, mientras Batignole ofrece una fiesta en su casa a sus clientes alemanes, aparece el niño Simon Bernstein (Jules Sitruk), el hijo menor de la familia que, tras escapar del cautiverio, embarcará a Batignole en un arriesgado viaje para encontrar a su familia.

Monsieur Batignole es un título que puede enmarcarse dentro de cierta tendencia del cine francés de los últimos años, decidido a volver la vista al pasado para ofrecer una visión más o menos crítica acerca de la época de la ocupación alemana, y sobre el colaboracionismo de una parte de la sociedad civil francesa con los nazis. En este caso Monsieur Batignole opta por hacerlo en un tono indisimuladamente amable, con algunos toques de comedia ligera que por momentos se notan bastante inspirados en “La vida es Bella” de Begnini. El papel principal, así como la dirección, recayó sobre el popular cómico Gerad Jugnot, quien encarna en el film a un hombre acomplejado e ingenuo, pero a la vez bondadoso, un papel hecho a la medida del actor, que ofrece un registro interpretativo muy similar al que tres años más tarde mostraría en la existosa “Los chicos del Coro”.

Entrando a valorar el film, hay que decir que Monsieur Batignole es una película que se queda a medias en más de un sentido. Como denuncia del colaboracionismo, no resulta demasiado convincente, ya que el personaje del colaboracionista fanático y antisemita (Jean Pierre) se antoja excesivamente caricaturesco. Además, la historia huye deliberadamente de los aspectos más truculentos y sórdidos de la persecución de los judíos, por lo que en ese aspecto peca de una evidente ausencia de una mayor carga crítica. En cuanto a la parte cómica, pese a que Gerard Jugnot explota a fondo sus dotes como comediante, lo cierto es que la mayoría de las situaciones resultan más simpáticas que divertidas y aunque la pelicula se ve con agrado, al final queda la sensación de que no llega a remontar del todo el vuelo. Y ello se debe a que el guión se queda lejos de explotar todas las posibilidades tanto dramáticas como cómicas, que ofrecía el punto de partida argumental.

Por lo demás, estamos ante un producto más que correcto en sus aspectos formales y estéticos, con una esmerada labor de ambientación y puesta en escena. En definitiva, Monsieur Batignole es una película amable y razonablemente entretenida que se deja ver bastante bien, pero que a cambio ofrece una historia excesivamente almibarada, lo que hace que finalmente se quede en la superficie de los temas que apunta. Unas dosis mayores de intensidad narrativa y emoción habrían mejorado, sin duda, el resultado final del film.


Calificación: 5,5/10

lunes, 7 de mayo de 2012

El Ángel de Budapest

El Angel de Budapest - TV (2011)

Hungría, 1944. Mientras los ejércitos alemanes retroceden en todos los frentes ante el empuje aliado, en el país magiar, Adolf Eichman supervisa la deportación acelerada de miles de judíos húngaros con destino a los campos de concentración. En Budapest, ante el cariz de los acontecimientos, el gobierno de Franco decide llamar al embajador español de vuelta a España, dejando al jefe de negocios de la embajada Ángel Sanz-Briz (Francis Lorenzo) al frente de la legación. Desde su puesto diplomático, como reacción frente a la barbarie nazi, Sanz Briz emprenderá una titánica tarea para salvar la vida de miles de judíos, emitiendo visados y pasaportes españoles que garantizaban la inmunidad de sus titulares, una acción que le valdría para ser recordado como “El Angel de Budapest”.

Hay que reconocer que con la producción de “El Angel de Budapest” Televisión Española ha hecho un ejercicio de justicia histórica, al rescatar del olvido la figura de este diplomático español, al que algunos periodistas denominaron “El Schlinder español”. Y es que la historia de Angel Sanz-Briz parece una de esas en las que la realidad parece empeñarse en superar a la ficción. Haciendo uso de una fina habilidad diplomática, Sanz-Briz pudo continuar con la labor de su predecesor, el embajador Muguirio, y haciendo uso de un decreto de la época de Primo de Rivera (el cual, sin saberlo los alemanes, había sido derogado durante la II Repúnlica) pudo ofrecer la nacionalidad española a varios miles de judíos húngaros que estaban en peligro de ser deportados a los campos de exterminio nazis. Con la colaboración de otros diplomáticos como el sueco Raoul Wallenberg, el nuncio Apostólico Angelo Rota, o el italiano Giorgio Perlasca, se calcula que Sanz-Briz pudo salvar la vida de unas 5.000 personas, siendo posteriormente reconocido como “Justo Entre las Naciones” por el gobierno de Israel.

Entrando a valorar la miniserie que reconstruye los hechos históricos, hay que reconocer que, pese a tratarse de una producción televisiva, “El Angel de Budapest” sorprende por la calidad de su ambientación y su convincente puesta en escena, que nada tienen que envidiar a las producciones cinematográficas patrias en esos aspectos. También el reparto de actores raya a un buen nivel, especialmente un entonado Francis Lorenzo, que se encarga de dar vida al protagonista, muy bien secundado por el resto de intérpretes. En el apartado narrativo, la serie es bastante fiel a los hechos históricos, y comienza con buen ritmo, presentando la situación de Hungría en 1944 y la determinación de algunos miembros del círculo diplomático extranjero para salvar las vidas de los judíos húngaros. Es una pena que, a medida que avanza el relato, este va perdiendo gradualmente fuelle, primordialmente porque le falta un punto de precisión a la hora de centrar el interés de la historia. En ese sentido, se introducen una serie de subtramas (con romance incluido) sobre los avatares de varias familias judías, que quizás resultan un tanto redundantes y solo sirven para apartar el foco de la historia principal.

Pese a ello, hay que reconocer que “El Angel de Budapest” resulta una miniserie de muy esmerada factura, bastante interesante desde el punto de vista histórico, que reivindica la memoria de un hombre justo que supo hacer lo correcto en un momento de crisis. Sin llegar a ser del todo redonda, sí que me parece una serie recomendable.

Calificación: 6/10

lunes, 9 de abril de 2012

La Llave de Sarah (Elle s'appelait Sarah)

La Llave de Sarah (2010)

París, año 2002. Julia Jarmond (Kristin Scott Thomas), una periodista norteamericana americana afincada en la ciudad junto a su marido francés, recibe el encargo de preparar un artículo sobre la redada organizada por el gobierno de Vichy contra los judios parisinos en julio de 1942. Conforme avanza en su investigación, Julia descubrirá la historia de Sarah (Melúsine Mayancey), una niña judía que habitaba junto con su familia el piso en el que residió durante muchos años su familia política, los Tézac. Este descubrimiento hará que Julia se obsesione con descubrir el destino final de Sarah y aclarar cuál fue su relación con la familia de su marido.

La llave de Sarah es una película basada en Best-Seller de la escritora y periodista francesa Tatiana de Rosnay, cuyo argumento se basa en una historia inspirada por la denominada Redada del Velódromo de Invierno, que tuvo lugar en Paris en julio 1942. Curiosamente, es la segunda producción francesa estrenada en el 2010 que trata esos sucesos históricos, ya que se estrenó solo unos meses más tarde de que apareciera en la cartelera francesa el largometraje “La Redada”, basada en los mismos hechos. Pese a esta coincidencia argumental, hay que decir que “La Llave de Sarah” ofrece un punto de vista alternativo, ya que mientras “La Redada” centraba su relato en las víctimas, aquella opta por narrar las consecuencias que esos hechos tuvieron a largo plazo para los supervivientes y sus familiares.

A la hora de abordar el relato, el director Paquet Brenner recurre a la narración mediante dos líneas argumentales superpuestas, por un lado la historia personal de Julia y como el desenterrar el pasado le afecta a ella y su familia, y por otro, la dramática historia de Sarah y su familia, cuya detención en la redada traerá una trágica consecuencia. La parte del film en la que ambas historias se entrecruzan está bastante lograda, logrando que las dos líneas temporales de la narración, pasada y presente, avancen con sencillez y a la vez con momentos de hondo dramatismo perfectamente incardinados en la narración. El problema es que el guionista parece tener prisa por cerrar la historia de Sarah, -la cual concluye de manera un tanto abrupta- para centrarse en el drama familiar de la protagonista. Esto se traduce en que la narración pierda claramente fuelle en el último tercio de metraje, a diferencia de la novela, que mantenía la alternancia entre ambas historias hasta el desenlace final de la historia.

En cualquier caso, y pese a ese defecto que le resta puntos al conjunto de la narración, La Llave de Sarah es una película muy completa, que se sustenta en gran medida en las notables interpretaciones de sus protagonistas, la veterana Kristin Scott-Thomas, y la niña Mélusine Mayance, para ofrecernos un relato, por momentos sobrecogedor, sobre unos hechos silenciados durante muchos años por la historiografía oficial francesa y que, indudablemente, merecen ser recordados. Un título bastante recomendable.

Calificación: 7/10

miércoles, 28 de marzo de 2012

La Redada (La Rafle)

La Redada (2010)

París, Julio de 1942. Mientras las familias judías refugiadas en la capital francesa comienzan a experimentar las cada vez más estrictas medidas antisemitas, el gobierno de Vichy prepara una redada a gran escala. Siguiendo las directrices alemanas de “purificación racial”, Petain ordena a la policia capturar a cerca de 24.000 judíos residentes en la ciudad para su posterior deportación a los campos de concentración nazis. Frente a esto, varios ciudadanos franceses como la enfermera Annette Monod (Melanie Laurent) se rebelaran contra las órdenes recibidas, e intentaran ayudar a las familias judías capturadas en la redada, entre cuyos miembros se cuentan miles de niños.

La Redada es una muy reciente producción francesa, escrita y dirigida por la cineasta francesa Roselyne Bosch, que reconstruye los sucesos que rodearon a la denominada “Redada del Velódromo de Invierno”, organizada por el gobierno de Vichy para contentar a las fuerzas de ocupación alemanas respecto a la depuración racial de la Francia ocupada. Pese a no ser la primera película que se hace sobre el tema (existe otra producción francesa de 1976 titulada “El otro señor Klein” que también trata estos hechos), sí que está muy relacionada con los sucesos reales, ya que una de las familias judías detenidas en la redada de julio de 1942 fue la de esposo de Roselyne Bosch. De hecho, la trama incluye varios personajes reales, como Jo Weisman y Ana Traube (que lograron escapar de la deportación) y la protagonista Annete Monod, una enfermera protestante que hizo cuanto pudo por aliviar el sufrimiento de los detenidos y denunciar lo que estaba ocurriendo.

En cuanto a la valoración del film, he de decir que “La Redada” me parece un film notable en todos los sentidos. Desde la excelente recreación histórica de los escenarios parisinos y la no menos lograda puesta en escena, pasando por las brillantes interpretaciones del elenco de actores, incluyendo a los más jóvenes que dan vida los niños; y terminando en una historia contada con una sencillez apabullante, pero a le vez, con una tremenda sensibilidad. Y es que “La Redada” no recurre a trucos efectistas ni al uso de planos complicados para narrar el drama humano que retrata. Tampoco le hace falta mostrar escenas escabrosas o truculentas, sino que llega a tocar la fibra sensible del espectador por la simple realidad de la historia de los protagonistas, víctimas de una infame injusticia. También es de agradecer la denuncia que hace acerca de la connivencia (cuando no colaboración directa) de las autoridades francesas de Vichy con el genocidio nazi, un hecho que fue convenientemente ocultado en los años posteriores a la guerra por los sucesivos gobiernos.

Asimismo, se muestran en el film los entresijos de las negociaciones entre las autoridades alemanas y francesas que dieron lugar a la redada, e incluso se intercalan varias apariciones de Hitler, muy bien imbricadas en el desarrollo de la historia. El único “pero” que le encuentro a la película es quizás, consecuencia de que haya sido realizada en Francia, y es que, pese a su intención de denuncia histórica, evita cuidadosamente cargar demasiado las tintas contra la sociedad francesa de la época. En otras palabras, se nota que se ha suavizado mucho el antisemitismo de un importante sector de la sociedad gala, y se ha procurado acentuar el sentimiento de solidaridad de la población francesa con la comunidad judía.

En cualquier caso, como apuntaba, la película está muy lograda en sus aspectos técnicos, puesto que la fotografía es excelente y las recreaciones de escenarios como el Velódromo de Invierno, y el Berhof, la residencia alpina de Hitler son de primera calidad. Todo ello puesto al servicio de una historia tremendamente humana y por momentos, conmovedora, que sin duda, mueve a la reflexión del espectador. Sin duda, La Redada es una película que, sin llegar a ser una obra maestra, es de obligado visionado.

Calificación: 7,5/10

lunes, 5 de marzo de 2012

Pan Comido (Piece of Cake)

Pan Comido (1988)

La historia comienza en Septiembre de 1939, tras el estallido de la II GM. Mientras el escuadrón de cazas “Hornet” de la RAF se prepara para afrontar los inminentes combates contra la Luftwaffe, su comandante, el oficial Ramsey sufre un accidente que le incapacita para desempeñar sus funciones, siendo sustituido por el lider de escuadrón Rex, un oficial dispuesto a elevar la moral de sus hombres proporcionándoles todo tipo de comodidades a cambio de que los pilotos de su escuadrón mantengan una estricta disciplina. Cuando el escuadrón es enviado a Francia a combatir, pronto surgirán roces entre los miembros de la unidad en especial por causa de la actitud díscola del arrogante y temerario Moggy Cattermole, el as de la unidad, y del norteamericano Chris Hart, un veterano de la Guerra Civil Española, cuya forma de entender el pilotaje chocará frontalmente con las tácticas impuestas por el jefe de escuadrón.

Pan Comido fue una serie de televisión producida por la emisora británica LWT, que constaba de 6 episodios de unos 50 minutos de duración, con guiones basados en la novela de Derek Robinson titulada “Piece of Cake”. Dicha novela abarcaba la historia de los pilotos enrolados en el ficticio Escuadrón Hornet de la RAF, desde el inicio de la II GM hasta el momento decisivo de la Batalla de Inglaterra, en Septiembre de 1940. Pese a tratarse de un producto para la televisión, la producción contó con un generoso presupuesto de 5 millones de Libras, lo que permitió que el aspecto de la recreación histórica fuera bastante bueno. Para el rodaje de las escenas aéreas se usaron auténticos aviones Spitfire de la RAF (si bien no eran del tipo Mk. I que correspondería a la época de ambientación la serie), tres Me-109 “buchones” que el ejército español había vendido a una productora británica a finales de los 60 para el rodaje de “La Batalla de Inglaterra” e incluso un bombardero He-111. También se aprovecharon imágenes sacadas de “La Batalla de Inglaterra” para recrear los combates aéreos masivos del verano de 1940. Los efectos visuales, pese a su elaboración artesanal (aun no se habían generalizado las animaciones por ordenador) resultan bastante solventes, por lo que en general el aspecto técnico de la serie resulta más que digno.

En el apartado narrativo, la serie también se deja ver con interés ya que abarca un periodo de tiempo relativamente reducido (justamente un año) lo cual permite que las tramas profundicen en los hechos militares y los personajes. De este modo, el espectador asiste al entrenamiento del escuadrón, y a la llegada de sus pilotos, pasando por las jornadas de calma de sus primeros meses en Francia, hasta el momento cumbre de la Batalla de Inglaterra. Una evolución que también deja atisbar la rigidez de las tácticas usadas por la RAF en la primera fase del conflicto, el clasismo existente en la fuerza aerea y el carácter individualista de muchos de los pilotos en los primeros meses del conflicto. Todo ello hace que el desarrollo de las tramas resulte bastante agil y entretenido para el espectador. También el apartado interpretativo resulta más que correcto ya que los actores principales, pese a no ser estrellas de renombre, cumplen muy dignamente en sus respectivos papeles.

En definitiva “Pan Comido” es una muy interesante serie que a buen seguro agradara a los aficionados al género aéreo, y sin duda se trata de una producción televisiva de calidad, que presenta la buena factura formal y narrativa típica de las producciones hechas para la pequeña pantalla británica. Recomendable.

Calificación: 6,5/10

jueves, 23 de febrero de 2012

Red Tails

Red Tails (2012)

La historia comienza en Italia, en 1944. El escuadrón de la USAAF 332, una unidad experimental formada íntegramente por pilotos afroamericanos, conocidos como los “Aviadores Tuskegee”, realiza misiones secundarias de ataque a objetivos terrestres usando los anticuados cazas P-40. El comandante de la unidad, el Mayor Emanuel Stance (Cuba Gooding, Jr.) luchará contra la burocracia militar y el racismo imperante en las altas esferas del Pentagono, para lograr que sus pilotos sean destinados a misiones de combate. La oportunidad se le presenta cuando Stance consigue que sus hombres sean destinados a apoyar los desembarcos en Anzio, una misión cuyo éxito hará que el 332 sea finalmente destinado a Europa, con la misión de escoltar a los bombarderos aliados en las peligrosas incursiones sobre Alemania.

Red Tails ha sido la más reciente producción auspiciada por la productora Lucasfilm, materializando un proyecto largamente acariciado por el famoso director y productor George Lucas, quien barajaba la idea de llevar al cine la historia del Escuadrón 332 desde finales de los años 80. No se trata de la primera vez que esta historia ha sido llevada a la pantalla, puesto que en 1995 la productora HBO ya había realizado un telefilm anterior sobre la misma, titulado “Escuadron 332”.

Entrando a valorar esta nueva revisión del tema, hay que decir que el resultado general de Red Tails resulta enormemente decepcionante. Y ello principalmente porque la pelicula es todo un compendio de tópicazos del cine bélico y lugares comunes del género, salpimentados con unos diálogos (especialmente en las secuencias de combate) absolutamente prescindibles, y unas interpretaciones acartonadas. Por no faltar no falta ni la típica y manida subtrama romántica (uno de los pilotos con una chica italiana) y por supuesto, el alemán “malo, malísimo” de turno, que parece sacado de una película propagandística de los años 40. Al menos, dejando de lado el atroz guión y las horrendas interpretaciones, podría rescatarse el aspecto técnico, que suele ser sobresaliente en las películas producidas por George Lucas. Pero en este caso, ni ese apartado se salva de la quema.

En ese sentido, los efectos generados por ordenador que muestra el film habrían resultado, sin duda, muy notables en los años 90 del siglo pasado, pero a estas alturas se antojan más bien mediocres, cuando no directamente malos. Las formaciones de vuelo de los B-17 se ven tan apretadas que resulta raro que no chocaran unos con otros, las maniobras de los cazas son tan bruscas y rápidas que cualquier espectador minimamente avezado se da cuenta de que los aviones de la II GM no volaban así; y por si fuera poco, hay varios errores de contexto (por ejemplo, que los protagonistas pasen directamente de pilotar los P-40 a los P-51 Mustang, ya que entre medias las escuadrillas de cazas usaron los P-47). Pero es que además, como apuntaba antes, algunos de los efectos digitales parecen completamente de saldo, pese a tratarse de una producción con un presupuesto superior a los 50 millones de dólares.

En conclusión, “Red Tails” es un título absolutamente prescindible, mucho más en la linea de bodrios con apabullantes efectos digitales tipo “Pearl Harbor”, que de clásicos del género aereo como “Almas en la Hoguera”. La versión de 1995, sin ser una maravilla, supera ampliamente a esta mediocre producción “made in Lucas”. Sin duda, los chicos del escuadron Tuskegee merecían una mejor adaptación de sus hazañas bélicas.

Calificación: 4/10

lunes, 13 de febrero de 2012

El Amante de la Muerte (The War Lover)

El amante de la muerte (1962)

La historia comienza en 1943. Durante una incursión aérea, el capitán Buzz Rickson (Steve McQueen), un arrogante y muy valeroso jefe de un bombardero B-17, no duda en completar la misión pese a haber recibido de la base órdenes de retirada debido a la presencia de nubes. Esta insubordinación le costará a Rickson y su tripulación el ser relegados a misiones secundarias de lanzamiento de panfletos de propaganda, pese a lo cual su valía como piloto y su temeridad casi suicida le valdrán para ser rehabilitado y enviado de nuevo a misiones de combate. Sin embargo mientras está en tierra, Rickson llegará a enfrentarse a su copiloto, el teniente Bolland (Rober Wagner) al rivalizar ambos por el amor de una mujer, Daphne Caldwell (Shirley Ann Field), quien terminará decantandose por Bolland, lo cual hará que la tensión entre ambos se vuelva insostenible, en vísperas de una muy peligrosa misión de bombardeo sobre la ciudad alemana de Leipzig.

En 1962, el famoso actor Steve McQueen iba a ver estrenadas dos películas ambientadas en la II Guerra Mundial en las que él encarnaba el papel protagonista, "Comandos" y “El amante de la muerte”. Curiosamente, ambas películas pasaron relativamente desapercibidas para el público, pese a que por aquellos entonces McQueen era ya una estrella consagrada de Hollywood. En ambos casos se trató de producciones relativamente modestas, en las que el actor encarnaba un papel que le iba como anillo al dedo, el de hombre de acción tremendamente valeroso, pero a la vez, díscolo, individualista y con un punto de fatalismo. En el caso de “El Amante de la Muerte”, la película supuso la adaptación cinematográfica de la novela “The War Lover”, escrita por John Hersey, y cuya dirección recayó sobre el realizador británico Philip Leackock, un director de series de televisión, que apenas iba a hacer a lo largo de su carrera más incursiones cinematográficas.

Entrando a valorar el film, hay que comenzar diciendo que el argumento resulta más bien poco original, ofreciendo el típico choque de personalidades entre el oficial de carácter indisciplinado y valiente, frente al personaje del militar apegado a las ordenanzas y de carácter más bien convencional; todo ello aderezado con una subtrama romántica –en forma de triángulo amoroso- de fondo. Lo mejor del film radica en la siempre estimulante presencia escénica de Steve McQueen, interpretando a uno de esos personajes con los que, como apuntaba antes, el actor se sentía tremendamente identificado, y al que consigue dotar de su innegable carisma personal.

No obstante, el resto de apartados de la producción resultan simplemente correctos. En lo tocante a la parte puramente bélica, hay que destacar que las escenas de combates aereos mezclan imágenes reales filmadas en el interior de un B-17 (se pusieron en condiciones de vuelo 3 de estos aparatos para el rodaje) con la inserción de imágenes de archivo sacadas de documentales filmados durante la guerra, y pese a que el resultado es satisfactorio gracias a la fotografía en B/N del film, en algunas escenas se nota el añadido. El resto de las tomas aéreas, filmadas con los aviones reales, sí que resultan bastante buenas en pantalla. Por lo demás la trama romántica que ocupa buena parte del tramo central de la narración y que sirve como leiv motiv del enfrentamiento entre los protagonistas no es especialmente interesante, aunque tampoco llega a aburrir, por lo que, en ese sentido, puede considerarse aceptable, ayudada por el buen trabajo de los actores principales.

Por lo demás “El Amante de la Muerte” puede considerarse como un correcto film bélico, que merece la pena recordar sobre todo por el buen hacer de su protagonista. Quizás la mayor pega que puede ponersele es que, pese a su buena factura visual, el apartado técnico resulte un tanto anticuado para el espectador actual, pero es de esas películas que no desmerece un visionado.

Calificación: 5,5/10

martes, 31 de enero de 2012

Silencio en la Nieve

Silencio en la nieve (2012)

La historia nos sitúa en el Frente Oriental, en enero de 1943. En el sector de la División Azul, un convoy de soldados españoles descubre, entre un grupo de caballos congelados, el cadáver degollado del divisionario Luis del Águila, que presenta una enigmática inscripción grabada a cuchillo en el pecho: "Mira que te mira Dios". Tras el hallazgo del cuerpo, el mando de la división decide abrir una investigación para esclarecer los hechos, encargándole dicha misión al cabo Arturo Andrade (Juan Diego Botto), antiguo inspector de policía que asumirá la tarea ayudado por el Sargento Estrada (Carmelo Gómez). Aunque en principio se sospecha de un infiltrado comunista como autor, la aparición de una nueva víctima evidenciará de que Andrade y Estrada se enfrentan a un asesino en serie relacionado con la masonería.

Por distintos motivos de diversa índole, el cine español ha sido tradicionalmente reacio a tratar el tema de la participación española en la II GM a través de la denominada División Azul. En la época franquista, solo un par de películas abordaron –y de manera más bien tangencial- el tema: "La Patrulla" y “Embajadores en el Infierno”. Desde entonces, no han existido en el cine patrio mayores referencias cinematográficas sobre este episodio histórico, excepto una breve aparición de los divisionarios en la reciente “Ispansi, (Españoles)”. De este modo, con Silencio en la Nieve, producción que ha supuesto la adaptación cinematográfica de la novela del escritor Ignacio del Valle, titulada “El tiempo de los emperadores extraños” el director Gerardo Herrero ha venido a cubrir un importante hueco existente en la filmografía española sobre un episodio destacado de nuestra historia reciente.

En cuanto a la valoración del film, se pueden destacar en primer lugar varios aspectos positivos. En primer lugar, es elogiable la más que correcta tarea de ambientación y puesta en escena (los exteriores se filmaron en Lituania), el cuidado atrezzo militar y el solvente trabajo de la pareja protagonista formada por Juan Diego Botto y Carmelo Gomez, si bien sus interpretaciones se ven un tanto limitadas porque a sus personajes les falta un mayor punto de desarrollo. También tiene alguna secuencia bien filmada, como el plano inicial con los caballos congelados, o en menor medida, la secuencia del juego denominado “la violeta”, es decir, la ruleta rusa.

Sin embargo, considerando la película en conjunto, no se pueden pasar por alto otros aspectos negativos que lastran el desarrollo de la trama. El principal que puede enunciarse, a la par que el más evidente, es que a la parte de thriller policiaco, sobre la que gira la mayor parte del argumento, le falta gancho para llegar verdaderamente a captar la atención del espectador, sobre todo porque el desarrollo de la investigación y los diálogos resultan, en lineas generales, demasiado artificiosos. Ese aspecto, unido a un ritmo narrativo al que le falta un punto mayor de viveza, le restan interés a la resolución del misterio, cuyo desenlace se antoja excesivamente plano y carente de capacidad de sorpresa, puesto que la identidad del asesino se descubre con relativa facilidad, en el segundo tercio del metraje.

Por lo demás, la película ofrece algunos elementos bélicos de correcta factura visual (si bien, con algún que otro efecto digital claramente mejorable) y una muy esquemática subtrama romántica que aporta más bien nada al conjunto de una narración que, como apuntaba, resulta pulcra en sus aspectos formales, pero igualmente, nada brillante en el apartado narrativo. En cualquier caso, es de agradecer el esfuerzo de Gerardo Herrero por abordar el tema de la División Azul y ofrecer una historia que se aparta en gran medida de los cánones típicos del cine español de los últimos años, aun cuando el resultado haya distado mucho de ser redondo.

Calificación: 5/10

martes, 17 de enero de 2012

La Defensa del Dnieper (Dneprovskiy Rubezh)

La Defensa del Dnieper (2009)

La acción comienza en julio de 1941. Mientras los tanques alemanes avanzan hacía el interior de la URSS, el General Zubov es rescatado de las brutales garras del NKVD y enviado a organizar la defensa del sector de la ciudad de Mogilev, situada a orillas del Rio Dnieper, donde las fuerzas sovieticas están dispuestas a ofrecer una fuerte resistencia para impedir el avance las fuerzas invasoras hacia el interior del país. De forma paralela, la joven enfermera Zoya se verá directamente implicada en la lucha, al ser atacado el tren en que viajaba por aviones alemanes.

En los últimos tiempos, los estudios cinematográficos de Bielorrusia parecen mostrar un gran interés por realizar producciones bélicas ambientadas en la II GM, que recreen los combates acaecidos en su territorio nacional. En esta linea se enmarca La Defensa del Dnieper, producción bielorrusa estrenada en 2009, solo un año antes del estreno de la reciente La Fortaleza de Brest. Como su título indica, La Defensa del Dnieper reconstruye los combates, acaecidos en julio de 1941, en la línea de dicho rio, y especialmente en el sector de Mogilev. Dicha ciudad era el centro administrativo de la región fortificada de Mogilev-Podolski, uno de los puntos principales de resistencia de la denominada Linea Stalin, cuya guarnición ofreció una dura resistencia rechazando durante más de tres semanas los ataques alemanes, hasta que finalmente la ciudad fue ocupada por tropas alemanas, el 26 de julio de 1941.

Al igual que otras producciones rusas recientes, lo que más llama la atención y sorprende gratamente es la sobresaliente ambientación, incluyendo un muy cuidado atrezzo militar que muestra en acción a auténticos tanques Panzer II, III y IV alemanes, semiorugas Sdkfz 250, autoametralladoras BA-6… etc. El apartado técnico de la película también es bastante bueno, con escenas de combate bastante realistas y bien filmadas, incluyendo secuencias con un buen número de extras y un inteligente uso de los efectos digitales para recrear los ataques aereos.

Sin embargo, al igual que la calidad de dichos aspectos técnicos suelen ser la norma general en el cine ruso reciente, también sus defectos son reiterados respecto a otros títulos similares: esquematismo de los personajes, guión plano, y un ritmo narrativo más bien lento, que no termina de enganchar al espectador. Pese a ello también es justo reseñar que, a diferencia de otros Films bélicos rusos recientes, la película ofrece una historia algo mejor hilvanada, y no omite criticar aquellos aspectos más oscuros del stalinismo, desde la purgas y las torturas a cargo del NKVD (en la primera escena vemos como el general Zubov pierde los dientes en el curso de un violento interrogatorio en el que se le acusa de "traición"), hasta la perniciosa influencia de los comisarios políticos al interferir en las decisiones de índole militar, lo cual sí que le añade un plus de interés al mero relato de las operaciones militares. En cuanto a las actuaciones, la mayoría resultan correctas, si bien no especialmente destacables dado el poco margen de desarrollo de los personajes que ofrece el guión, aunque el actor protagonista hace un buen papel interpretando al carimático general Zubov.

Por lo demás, La Defensa del Dnieper es un correcto film bélico que destaca sobre todo por su excelente ambientación y puesta en escena, aspectos que apreciables para los aficionados a la historia de la II GM. El aspecto narrativo, resulta simplemente correcto aunque ligeramente más pulido que en otros films similares. Una película que no resulta deslumbrante, pero que sin duda agradará a los amantes del cine puramente bélico.

Calificación: 5,5/10

La Película en Youtube (Disponible solo en V.O.)

martes, 10 de enero de 2012

Nieve Ardiente (Goryachiy sneg)

Nieve ardiente (1974)

Frente Oriental, Diciembre de 1942. Mientras las fuerzas del VI ejército de Paulus resisten el cerco soviético en Stalingrado, el mando alemán prepara una ofensiva para  rescatar a las tropas cercadas. Para conseguir dicho objetivo, Von Manstein organiza un poderoso ataque con divisiones blindadas, que inmediatamente logra hacer retroceder a las fuerzas rusas. El mando soviético, alarmado por el avance enemigo, prepara la defensa en la última barrera natural que se interpone entre los alemanes y Stalingrado: el río Mishkova, donde los hombres del II Ejército de Guardias se disponen a ofrecer una durísima resistencia para impedir el rescate del VI ejército.

Nieve ardiente es una producción soviética de los años 70 que reconstruye, desde el punto de vista soviético, ,los hechos que rodearon a la Operación “Tormenta de Invierno”, una ofensiva lanzada por Manstein en un intento desesperado de liberar a las cercadas unidades del VI ejército de Paulus, que habían quedado aisladas en la retaguardia soviética tras el éxito de la Operación Urano en Noviembre de 1942. Si bien se trata de un título muy condicionado por la época de su filmación, en pleno apogeo del régimen comunista de la Unión Sovietica, también es cierto que, en lineas generales, no resulta un film excesivamente propagandístico.

En ese sentido, Nieve ardiente parece más bien pensada como un vehículo para ensalzar el heroísmo y espíritu de sacrificio de los frontovik (combatientes de primera línea) rusos durante la denominada Gran Guerra Patria. De este modo, la historia gira en torno a tres personajes principales: el general Bessonov, comandante del sector y encargado de detener la ofensiva enemiga, el teniente Kuznetzov, oficial al mando una batería de cañones anticarro, y su novia, la joven enfermera Tania, que no dudará en exponerse a los peligros del campo de batalla para atender a los heridos en combate. Así, la historia gira alrededor de esta terna de héroes soviéticos, que naturalmente darán sobradas muestras de su abnegación y heroísmo ante el abrumador peso de los acontecimientos.

Quizás precisamente por eso, el desarrollo de la historia resulta más bien insulso, y los personajes, más bien acartonados. Por añadidura, el ritmo de la narración no resulta demasiado vivo, de modo que el metraje, algo inferior a las dos horas de duración, parece más largo de lo que realmente es. Además, como ocurre en otras películas sovieticas de la época, los hechos son presentados de una manera absolutamente manipuladora para el espectador, dando a entender que los alemanes poseían una abrumadora fuerza de tanques (en realidad, Manstein hubo de preparar la ofensiva con una división blindada recién llegada al frente, y otra muy castigada por los combates anteriores) y que los rusos estaban en franca inferioridad numérica, cuando lo cierto es que a esas alturas de 1942, las fuerzas totales rusas en el sector del Don ya superaban a las alemanas. Por supuesto, nada de eso se menciona en el film, el cual da la impresión de que eran los rusos los que se veían ampliamente superados en número por los alemanes, cuyo punto de vista sobre la batalla tampoco aparece reflejado.

Entre medias, la película nos ofrece algunas escenas de acción bélica correctamente filmadas, pero que tampoco llegan a abrumar por su espectacularidad, pese al encomiable esfuerzo de “maquillar” los T-34 rusos para hacerlos parecer tanques Tigers alemanes (lo cual es un error de ambientación ya que los Tigers no participaron en dichos combates). Quizás lo mejor la película radica en su ausencia de carga ideológica mas allá de las dosis patrioteras de rigor, y en la cuidada puesta en escena, que refleja bastante bien las condiciones del combate invernal en el frente ruso. Por lo demás, Nieve ardiente no pasa de ser un título bastante discreto, que no aporta demasiado al género bélico más allá de su aseado aspecto formal. Más interesante por su aspecto histórico que por el cinematográfico.

Calificación: 5/10

 

martes, 3 de enero de 2012

Exodo, Quemado por el Sol 2 (Utomlyonnye solntsem 2)

Exodo - Quemado por el Sol 2 (2010)

La historia comienza en el verano de 1941. Cinco años después de que la existencia del general Kotov (Nikita Mijalkov) y su familia se viera fatalmente afectada por las purgas stalinistas, Kotov logra salir del Gulag justo cuando se produce la invasión alemana, siendo inmediatamente destinado a combatir contra los alemanes en un batallón disciplinario. Paralelamente, el protagonista emprenderá la búsqueda de su hija Nadia, y su esposa, sin saber que durante sus años de reclusión, ambas han estado bajo la protección de su antiguo enemigo Mytia, oficial del NKVD que recibirá el encargo directo de Stalin de localizar a Kotov.

Quince años después de alcanzar el éxito y el reconocimiento internacional gracias a Quemado por el Sol (ganadora del oscar a la mejor película extranjera y premio especial del jurado en el Festival de Cannes) el cineasta ruso Nikita Mijalkov retomó los personajes de su laureado film para concluir el díptico de su historia, mostrando el destino de aquellos durante la II GM. Esta segunda parte de Quemados por el Sol ha supuesto la película más cara del cine ruso hasta la fecha, con un presupuesto superior a los 42 millones de euros. Una auténtica superproducción, que ha contado con un apabullante despliegue de medios, extras y efectos digitales. Sin embargo, el abundante presupuesto no le bastó a Mijalkov para captar la atención del público, ya que el estreno de la película en Rusia se saldó con un estrepitoso fracaso comercial y una más que fria recepción por parte de la crítica, mientras que la difusión internacional del film –a diferencia de lo ocurrido con su aclamada precedesora- ha sido mínima, teniendo escasa repercursion más allá de sus fronteras.

Son varios los factores que pueden enunciarse a la hora de explicar este fracaso. El primero, y más importante, es que Mijalkov ha pretendido construir un film abrumadoramente épico, pero con una historia que por momentos, resulta totalmente deslavazada. El guión falla claramente a la hora de entrelazar la historia de Kotov, Mytia, y el resto de personajes, a la par que se recrea en una serie de situaciones pretendidamente tragicómicas, y en la mayor parte de las ocasiones, forzadas. El cuidado desarrollo de los personajes, diálogos y situaciones de Quemado por el Sol brilla en este caso por su ausencia, y en demasiadas ocasiones la película transmite la sensación de ser una colección de sketches mal engarzados entre sí. Tampoco ayuda en absoluto el hecho de que el dilatado metraje, de 3 horas de duración, venga acompañado de un ritmo narrativo que no resulta demasiado vivo, pese a la variedad de situaciones que plantea la historia.

Todo ello empequeñece en gran medida el buen hacer del film en otros apartados, especialmente en los técnicos, de entre los que cabe destacar la excelente ambientación y puesta en escena, así como la espectacularidad de las escenas bélicas. Pero todo ello queda muy deslucido en el conjunto de una narración que avanza de manera más bien sincopada, para ir desgranando una historia que parece contada a retales, hasta llegar a un desenlace que deja bastantes cabos sueltos y cuya resolución definitiva parece parece quedar abierta a una posterior tercera parte de la serie. Entre medio, no faltan las escenas y personajes pintorescos propias del cine de Mijalkov, pero que en este caso no terminan de funcionar en pantalla, en parte porque en algunos casos resultan un tanto forzadas, pero también por la deficiente articulación de las distintas tramas argumentales que propone el guión.

En definitiva, Quemado por el Sol 2 resulta un título brillante en su aspecto formal, pero bastante pretencioso y hueco en el plano narrativo, y está desde luego muy lejos de ser una de las películas más inspiradas de Mijalkov, entre las que se cuenta su predecesora. Sin llegar a ser un desastre total, lo que sí es cierto es que estamos ante una película que decepciona en más de un aspecto y hace bueno el viejo axioma de que “nunca segundas partes fueron buenas”.

Calificación: 5/10