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lunes, 21 de noviembre de 2011

Garbo, el espía (El hombre que salvó al mundo)

Garbo, el espía (2009)

Reconstrucción en clave documental de la vida de Juan Pujol Garcia, doble agente español que trabajó para el servicio secreto británico, enviando información falsa al servicio de inteligencia alemán para el que supuestamente espiaba desde Londres. Al acabar la contienda, la labor de Pujol, más conocido por su nombre en clave como “Garbo” cayó casi inmediatamente en el olvido y se le dio por muerto, hasta que cuatro décadas después el escritor británico Nigel West quiso investigar sobre el personaje y descubrir la verdadera historia del hombre que se escondía detrás de Garbo.

No cabe duda de que la biografía de Juan Pujol Garcia es una de esas historias en las que la realidad parece empeñarse en superar a la mejor novela de ficción. En el caso que nos ocupa, la de Juan Pujol ciertamente merecía ser llevada al cine. Pujol, un hombre corriente que había crecido en el seno de una familia de la burguesía catalana, era un personaje nada atrevido ni extraordinariamente valiente. Hasta el punto de que, tras el estallido de la Guerra Civil, Pujol estuvo escondido durante más de un año en un piso de Barcelona para evitar su llamada a filas. Pese a ello, tras varios avatares, Garbo acabó siendo uno de los espías más renombrados de la II GM, e incluso fue la primera persona que recibió condecoraciones por parte de ambos bandos en reconocimiento a su labor de espionaje. Esta extraordinaria historia real es la que aborda, en clave documental, Garbo, el espía, una producción dirigida por el realizador catalán Edmond Roch, que alcanzó un notable éxito de público y crítica, siendo estrenada en las salas comerciales y haciéndose acreedora del Premio Goya a la mejor película documental del año 2009.

Entrando a analizar el film, lo primero que llama la atención es la original técnica narrativa usada por Roch para abordar el relato, una mezcla de fragmentos de películas hollywoodienses, entrevistas con personajes relacionados con Garbo, e imágenes de archivo documental. De este modo se ofrece al espectador una perspectiva no del todo novedosa, pero sí que bastante interesante para describir la trayectoria vital del personaje biografiado. En ese sentido, cabe señalar que lo mejor del documental se centra en su primera mitad, la cual ofrece unas breves pinceladas biográficas del personaje, para entrar a describir como ofreció sus servicios como espía, primero a los británicos y luego a los alemanes, a los que engañó sistemáticamente gracias a la colaboración del servicio secreto británico, y a las “informaciones” que le transmitia una ficticia red de informadores residentes en Gran Bretaña.

No obstante, también es preciso señalar que el relato pierde sensiblemente fuelle en la segunda parte, cuando la técnica narrativa se hace un tanto reiterativa, y el eje de la narración se desvía del retrato del personaje para ofrecer una visión general del servicio de espionaje británico y su éxito a la hora de engañar a los alemanes en el marco de la Operación Fortitude. En esa parte, se echa en falta que se ahonde en mayor medida en la personalidad de Garbo, y opino que tampoco habría estado mal la inclusión de alguna escena dramatizada, empleando actores reales, que vinieran a complementar las imágenes de archivo y añadirle así un toque más lúdico a una narración que, en conjunto, resulta ligeramente plana.

Por lo demás, hay que reconocer que Garbo, el espía es un buen documental, que constituye un más que digno ejercicio de estilo por parte de su director. Y pese a las fallas enunciadas, se trata de un trabajo bastante estimable, aunque quizás no llege a explotar del todo las posibilidades que ofrecía la historia original del personaje histórico.

Calificación: 6/10

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fugitivos del Desierto (Ice Cold in Alex)

Fugitivos del Desierto (1958)

El relato comienza en el Norte de África, en junio de 1942. Mientras las fuerzas alemanas avanzan victoriosas hacia Egipto y la fortaleza de Tobruk, el capitán George Anson (John Mills), un hombre cansado de la guerra y con tendencia al alcoholismo, recibe el encargo de evacuar a dos enfermeras en una ambulancia con destino a Alejandría. Sin embargo, el viaje pronto se complica cuando el acoso de las avanzadas alemanas hace que Anson y sus compañeros de viaje tengan que elegir una nueva ruta dando un largo rodeo por el desierto. Por el camino, la ambulancia recoge al capitán Van der Poel (Anthony Quayle), un oficial sudafricano que, aunque en principio será de gran ayuda gracias a su fortaleza física, gradualmente irá despertando las sospechas del resto de grupo acerca de su verdadera identidad e intenciones.

En 1957 el escritor británico Christopher Landon publicaba la que iba a ser su obra más famosa, una novela titulada Ice Cold in Alex (cuya traducción más fiel sería “cerveza helada en Alejandria”), que se convirtió en un inmediato éxito de ventas. Landon, que durante la guerra había servido como conductor de ambulancias en el Norte de África, se basó parcialmente en sus experiencias personales para escribir el libro, aunque buena parte de los hechos que aparecían en el mismo eran ficticios. En cualquier caso, Landon no solo vendió los derechos de su novela para que esta fuera llevada al cine, sino que también fue contratado para elaborar el guión del film. La dirección del mismo recayó sobre Jack Lee Thompson, un joven y prometedor cineasta británico que solo tres años después iba a alcanzar notoriedad internacional encargándose de la realización de otro film bélico de gran éxito comercial: Los Cañones de Navarone.

Entrando a analizar el film, hay que señalar que Fugitivos del Desierto es una de las producciones bélicas británicas más estimables de la época. Tras un inicio trepidante, que incluye algunas secuencias de acción brillantemente filmadas, que muestran la huida de la ambulancia en medio de un ataque alemán, la película va evolucionando hacia el típico relato de aventuras que incluye un interesante retrato sicológico de los personajes principales. En ese aspecto, es especialmente interesante la evolución del protagonista, el capitán Anson, un hombre que en principio encarna el perfecto antihéroe, por su alcoholismo e incluso su indisimulada “fatiga de guerra”, pero que será capaz de sacar fuerzas de flaqueza para hacer frente a las penalidades de un viaje hacia el interior profundo del desierto y que finalmente ofrecerá lo mejor de sí mismo mientras sueña, como el mismo dice, con “tomar una cerveza helada en Alejandria”. Frente a él, el hercúleo Capitán Van der Poel (magníficamente interpretado por Anthony Quayle) ofrece la nota discordante, pues pese a mostrarse desde el primer momento como un hombre de excepcional valor y arrojo, el misterio en torno a su verdadera identidad será una fuente de tensión para sus compañeros de viaje.

En medio de ello, la película ofrece escenas muy logradas, especialmente la ya citada de la huida de la ambulancia y la del tenso cruce de campo de minas, una escena, por cierto, que después sería imitada hasta la saciedad en títulos posteriores ambientados en el desierto norteafricano. Todo ello compensa en gran medida el evidente bajón de ritmo que experimenta la narración en la segunda mitad del metraje (posiblemente sobran algunos minutos en esa parte), pero que en cualquier caso no afecta a la calidad de un relato que destila un convincente mensaje antibelicista, y que está perfectamente rematado por un estupendo y a la vez emotivo desenlace que sirve para redondear una película bastante completa en todos los sentidos. Un título que, sin llegar a ser sobresaliente, sí que es bastante estimable y que puede considerarse un pequeño clásico del género bélico.

Calificación: 7/10

La Pelicula Online (V.O.S.E.)

lunes, 7 de noviembre de 2011

Los Chacales del Desierto (Commandos)

Los Chacales del desierto (1968)

Norte de Africa, Octubre de 1942. En vísperas de los desembarcos aliados que darán comienzo a la Operación Torch, un comando integrado por soldados de origen italoamericano se prepara para una peligrosa misión. El comando, liderado por el inexperto Capitán Valli (Jack Kelly) y un duro veterano, el Sargento Sullivan (Lee Van Cleef) tendrá como objetivo apoderarse de un estratégico oasis situado en la retaguardia enemiga, y mantenerlo en su poder hasta la llegada de refuerzos, haciéndose pasar por soldados italianos. Pese a que el objetivo es alcanzado con éxito en un primer momento, el abierto desprecio que el Sargento Kelly expresa por su superior y la presencia de un destacamento alemán en las cercanías del oasis, harán que toda la misión peligre.

Los Chacales del Desierto es una curiosa coproducción italo-germana, de claro carácter “sesentero”, que contó como protagonistas con dos grandes secundarios de Hollywood. Concretamente, con Jack Kelly, un actor por aquel entonces muy popular gracias a su papel protagonista en la exitosa serie de TV “Maverick”; y sobre todo Lee Van Cleef, quien por aquellos años se encontraba en la cumbre de su carrera interpretativa gracias a sus brillantes papeles de villano en los míticos Westerns de Sergio Leone, como La Muerte Tenía un Precio. La dirección del film corrió a cargo del realizador italiano Armando Crispino, un director que también rodado algún spaghetti western, y que haría alguna que otra incursión posterior en el cine bélico, quien fue el encargado de conducir un rodaje que tuvo lugar en escenarios de Cerdeña y del Desierto de Almeria.

Entrando a valorar el film, hay que decir que, pese a que estamos ante otro de esos títulos que podrían encuadrarse dentro del género spaghetti-war, lo cierto es que Los Chacales del Desierto, sin ser una maravilla es un título muy superior a otros de su especie. Ello es debido en gran medida al buen hacer de su duo protagonista, ya que Jack Kelly compone un buen personaje como inexperto pero valiente Capitan Vally, mientras que Lee Van Cleef, por su parte, está muy bien en el papel de sargento veterano, curtido en mil batallas y traumatizado por sus experiencias en el frente.

Además, en este caso, y a diferencia de lo que ocurre con otras producciones bélicas italianas, la película ofrece al espectador una historia sencilla, pero bien desarrollada y efizcamente narrada. En ese sentido, es destacable la tensión que se logra crear cuando el comando se infiltra por primera vez en el oasis, eliminando poco a poco a los centinelas, una secuencia bastante bien resuelta y que realmente es digna de una buena película de comandos. El resto de escenas de acción, pese a no ser ninguna maravilla, también están rodadas con oficio, y el atrezzo bélico (exceptuando los carros M-24 Chaffee que se hacen pasar por panzers alemanes) es adecuado al contexto histórico.

Por lo demás, la película ofrece una hora y media de correcto entretenimiento bélico, con una puesta en escena y fotografía que nada tienen que envidiar a otras producciones de Hollywood similares. Es una pena que el guión del film no ahonde algo más en el antagonismo de sus personajes protagonistas, o que incluso desarrollara en mayor medida el tema del estrés postraumático que sufre el personaje del Sargento Sullivan. De haberlo hecho, además de ser una correcta película bélica, habría podido ser un título bastante estimable. En cualquier caso, lo cierto es que, pese a su ausencia de pretensiones más allá de entretener al espectador con un relato de aventuras bélica, Los Chacales del Desierto ofrece unas buenas dosis de acción y entretenimiento, suficientes como para dejar un buen sabor de boca al espectador aficionado a este tipo de cine. Sin ser una gran película, es de esos títulos que no desmerece al menos un visionado.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Amarga Victoria (Bitter Victory)


Amarga Victoria (1957)

La historia nos sitúa en Africa del Norte. El mayor del ejercito británico David Brand (Curd Jürgens) recibe la misión de liderar un comando que deberá infiltrarse tras las lineas enemigas y asaltar el cuartel general alemán en Bengasi, con el objetivo de robar unos importantes documentos secretos. Todo se complica cuando a Brand le asignan como segundo oficial al Capitán Leith (Richard Burton), quien años atrás había mantenido un romance con la esposa del mayor, Jane. Esto hará que la rivalidad y la tensión entre ambos hombres vaya creciendo progresivamente, llegando a su punto álgido cuando surgen dificultades que ponen el peligro la supervivencia del comando durante el trayecto de vuelta de la misión.

Amarga Victoria fue el primer trabajo europeo del realizador norteamericano Nicholas Ray, uno de los directores más prestigiosos de Hollywood en la década de los 50, gracias a su participación en títulos que alcanzaron un gran éxito comercial como Johnny Guitar, y sobre todo, Rebelde sin Causa, película póstuma del gran actor James Dean, y que acabaría elevándolo a la categoría de mito. Precisamente, fue la prematura muerte de Dean, con quien Ray había trabado una estrecha amistad, la que iba a provocar una grave crisis personal al director, profundamente afectado por la muerte de su estrella. Por este motivo, tras dirigir en EEUU un par de películas que pasaron sin pena ni gloria, Ray decidió emigrar a Europa en busca de nuevos aires personales y profesionales. Una vez instalado en Francia, Ray iba a encargarse de la realización de este film, adaptación de una novela homónima de René Hardy, y que iba ser coproducido por estudios galos conjuntamente con la norteamericana Columbia. Tras el estreno de la película en el festival de Venecia de 1957, al parecer, el cineasta francés Jean Luc Godard afirmó, entusiasmado con el film: “El Cine es Nicholas Ray”.

Entrando a valorar la película, hay que decir que muy probablemente la valoración de Godard tuvo un importante componente de exageración. Ciertamente Amarga Victoria tiene varios aspectos interesantes en su haber, centrados principalmente en el buen hacer de su dúo protagonista, unos muy entonados Curd Jürgens y Richard Burton; así como presentar una historia en la que la acción bélica es un mero telón de fondo, que se usa como excusa para ofrecer una serie de reflexiones sobre diversos temas trascendentes, como el significado del verdadero valor, la cobardía, o incluso la actitud ante la muerte.

Sin embargo, la película también presenta aspectos poco pulidos que provocan que la historia no termine de funcionar bien en pantalla. Bajo mi punto de vista, esto es debido a que la rivalidad y la tensión sicológica entre los dos protagonistas, el Mayor Brand y el Capitán Leith, no fluye con la naturalidad deseable, sino que más bien se desarrolla con un punto de artificio que la hace poco creíble, e incluso forzada en más de un momento. Finalmente, se echa bastante en falta un mayor desarrollo del personaje de Jane, la protagonista femenina, pues su papel, en principio importante como agente provocador de la rivalidad entre los protagonistas, queda un tanto desdibujado. Pese a ello, hay que reconocer que el film tiene algunos diálogos bastante interesantes, y que las escenas de acción, pese a no pasar de tener un carácter meramente incidental en la trama, están correctamente filmadas, amén de contar con un interesante desenlace que eleva en buena medida la valoración general de la película.

En conclusión, puede decirse que Amarga Victoria es un film de cierto calado, pero quizás un tanto pretencioso, y en el que no todos los elementos narrativos están suficientemente bien perfilados como para ser un título redondo. Pese a ello, es una película estimable, sobre todo por su notable reparto, y por el hecho de ofrecer una historia con un punto de originalidad, no exenta de interés.

Calificación: 6/ 10