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domingo, 13 de febrero de 2011

Esta tierra es mia (This land is mine)


Esta tierra es mia (1943)

La historia nos sitúa en “algún lugar de Europa” (aunque se sobreentiende que es Francia) en 1941. La ocupación alemana somete a la población civil a privaciones de alimentos y a la pérdida de todas las libertades civiles. En medio de ese ambiente, Albert Lory (Charles Laugthon) un maestro de escuela de mediana edad, mediocre, acobardado y con un claro complejo de Edipo debido a la sobreprotección de su madre viuda, se enamora de la atractiva Louise Martin (Maureen O’Hara) una maestra de su misma escuela que además es su vecina. La anodina vida de Lory se verá complicada cuando la Resistencia comete varios actos de sabotaje, implicando a Paul, el hermano de Louise, lo que provocará que el comandante alemán de la zona, el Mayor Von Keller (Walter Slezack), comience a tomar rehenes entre la población, incluyendo al director del colegio, el Profesor Sorel, un convencido opositor antinazi.

Al hablar sobre su carrera cinematográfica en una entrevista concedida en los años 50, el director francés Jean Renoir, reconoció que no se sentía especialmente orgulloso de su película “Esta tierra es mia”, a la cual se refirió como “Mi propia proganda”. No en vano, Renoir, que había escapado de Francia tras la invasión alemana, tenía razones sobradas para dirigir una película propagandística contra la ocupación nazi, proyecto que pudo llevar a cabo en Hollywood, siendo financiado por la productora RKO. El estudió prestó su total respaldo al proyecto, de modo que Renoir pudo contar con dos estrellas consagradas como Charles Laughton y Maureen O´Hara para encarnar los papeles protagonistas. La película se estrenó además masivamente en los cines de EEUU en mayo de 1943, siendo muy bien acogida por un público en plena efervescencia patriótica, y que por aquel entonces se mostraba muy receptivo a este tipo de cine propagandístico.

Entrando a analizar el film, personalmente entiendo que Renoir no sintiera especial predilección por esta película de su filmografía. Y eso que no puede negarse que la película presenta algunos aspectos muy destacables, comenzando por las buenas interpretaciones del reparto, pasando por algunas secuencias memorables (como la de la angustia de Lory durante el bombardeo) y terminando en un emotivo desenlace. Sin embargo, personalmente encuentro que el aspecto evidentemente coyuntural de la trama no ha resistido del todo bien el paso del tiempo. Un aspecto que sí me gustó es el retrato que se hace de los alemanes a través del Mayor Von Keller, un retrato sorprendentemente equilibrado para la época. De este modo, Keller no es el típico oficial malvado y fanático, sino que aparece retratado como un hombre práctico, que incluso trata de evitar represalias innecesarias contra la población civil, una humanización del enemigo que es muy enriquecedora.

No obstante, en líneas generales, al conjunto de la narración le faltan unas mayores dosis de ritmo y de intensidad dramática. Además, hay algunos giros de los personajes que no resultan muy creíbles, especialmente la transmutación final del acobardado profesor Lory en un valiente y decidido opositor a los ocupantes. En ese sentido, suele recordarse de este film el monólogo que Lory pronuncia durante su juicio, en el que además de denunciar la hipocresía de los comerciantes que se enriquecen gracias a la guerra y el mercado negro, pronuncia un apasionado alegato en defensa del sabotaje y de la resistencia activa contra la ocupación. Un monólogo que muchos consideran memorable, pero que a mi me pareció un tanto forzado, amén de poco creible. Personalmente, encuentro mucho más emocionante la escena final, en la que Lory lee a sus alumnos varios artículos de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, antes de ser detenido por los alemanes; una escena que condensa a la perfección el mensaje de la película.

En conclusión, pese a no tratarse de una de las mejores películas propagandísticas made in Hollywood, Esta tierra es mía sí que ofrece varios aspectos cinematográficos dignos de estima, aparte del carisma interpretativo del gran Charles Laughton. Un clásico que, pese a no ser de todo redondo, merece la pena ver.

Calificación: 6/10

10 comentarios:

Major Reisman dijo...

Buenas

Opino como tú. Es difícil que una película de propaganda resista el paso del tiempo. Y efectivamente, la mejor secuencia es la lectura de la Declaración de los derechos.

Un saludo

Von Kleist dijo...

Buenas Reisman

Ciertamente, aparte de Casablanca y quizás un par de ellas más, la mayoría de películas propagandísticas acusan mucho el factor coyuntural. Aunque, es curioso que aparte de la citada, otra Gran Obra maestra del cine sea otro film de propaganda: El Acorazado Potemkin, lo cual muestra que cualquier género puede ofrecer grandes películas.

La verdad es que personalmente esperaba más de esta en concreto, pero desde luego está un peldaño por debajo de otras similares, aunque eso sí, casi siempre ofrecen algo bueno. Me pregunto si el final de esta película inspiró el de El Club de los Poetas muertos, porque las similitudes son evidentes.

Saludos

Piru dijo...

Me pareció una preciosa película de cómo los hombres normales y corrientes, acobardados y con miedo a perder lo poco que tienen, pueden revelarsew contra el más sanguinario opresor. Nunca viene mal ver este tipo de películas y recordarnos las cosas que somos capaces de lograr.

Un saludo Von Kleist

lola dijo...

Hola,
A Charles Laugthon le tenía un poco de manía por el personaje que hace en Los Miserables, aquí se redime de eso :-). Pero es cierto que la película tiene sus altibajos, me parece poco creíble que en plena ocupación nazi, le permitieran hacer ese alegato en el juicio con los oficiales nazis presentes.
Saludos y buena semana.

Von Kleist dijo...

Buenas Piru

Efectivamente, el mensaje de rebeldía frente a la opresión es lo más bello que ofrece esta película, aunque sea en el poco verosimil monólogo del juicio (el juez desde luego, estuvo valiente dejando que Lory hablase tanto...;). Lástima que no todo lo demás esté a la misma altura, como digo, a mi lo que sí me emocionó fue el desenlace.

Buenas Lola, encantado de verte nuevamente por estos lares. Con Laughton me pasa lo mismo que a ti. En algunas ocasiones me parece un actor de primera, pero en otras...un histrión sobreactuado. Menos mal que en este caso estuvo en su mejor versión. En cuanto a lo del juicio, como le comentaba a Piru, eso no se lo cree ni el que escribió el guión... además el cambio radical del personaje de Laughton, de cordero a león, tampoco me resultó muy creible, la verdad.

Saludos

miquel zueras dijo...

Como película de propaganda no ha resistido muy bien el paso del tiempo pero es que su reparto es deslumbrante: Laughton, O´Hara, Slezack y la roba escenas de Una O´Connor. Son lo mejor de la película.
La siguiente "Hangmen Also Died" es mucho mejor. Creo que hay una curiosa escena en la que descubren a un infiltrado cuando se ríe al oír un chiste en alemán. Saludos. Borgo.

Von Kleist dijo...

Buenas Miquel

Concuerdo contigo en que el reparto es primera. Y no solo los protagonistas consiguen unas muy buenas interpretaciones, sino que los secundarios están enormes. Me gustó especialmente el papel de Slezack como Von Keller, un personaje muy interesante y bien interpretado.

En cuanto a "Los verdugos también mueren", efectivamente me parece superior a esta. Y la escena del chiste en alemán es muy buena, así descubren que el traidor infiltrado es el cervecero Czaka. El gran Fritz Lang siempre ofrecía ese "algo" especial en sus películas.

Saludos

billy dijo...

Si saliese el mismo discurso del jucio en una película guerracivilera en los que los malos fuesen los fascistas seguro que los de intereconomía le darían hasta en el carnet de identidad y de paso la denunciarían como apología del terrorismo.

Eduardo de la Fuente dijo...

A mí me gustó mucho. Creo que, propaganda aparte, no carga en exceso las tintas y aguanta bastante bien el paso del tiempo. A diferencia de otras muchas películas me parece una obra honesta, que no disimula su objetivo pero que tampoco arremete contra los alemanes de forma gratuita. Para mi, lo mejor es la escena en la que el mayor le muestra al profesor el orden que impera en la estación de trenes y le habla de cómo lo impusieron en Alemania y lucharon contra el sindicalismo de izquierdas. Bueno, en realidad lo mejor es cada plano de Laughton y su relación con su madre. Me parece fantástico.

Un saludo.

Von Kleist dijo...

Buenas Billy

La verdad es que el alegato que hace Lory en el juicio es precisamente toda una declaración de apología del terrorismo... aunque en este caso esté moralmente justificado. Si se hiciera en una película sobre la GCE no estaría tan claro el tema moral, porque ambos bandos tenían sus razones morales para respaldarse. No creo que fuese buena idea incluir un discurso de ese tipo, desde luego.

Buenas Eduardo. Creo que esta película ha resistido el paso del tiempo solo a medias. Como comento en la reseña, el mismo Renoir no estaba muy convencido de sus méritos. Desde luego, el retrato que ofrece de los alemanes (con lo fácil que hubiera sido demonizarlos) e incluso como explica las razones de los colaboracionistas son aspectos bastante destacables. Pero creo que tiene partes muy mejorables, y la del juicio es una de ellas. Pese a lo cual, hay que reconocer que solo por su reparto, merece la pena verse.

Saludos