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viernes, 28 de septiembre de 2007

El Último Asalto (The Last Drop)

El Último Asalto (2005)

En el marco de la operación aerotransportada “Market Garden” un pelotón aliado recibe el encargo de llevar a cabo una misión especial, denominada en clave “Operación Matchbox” (Caja de Cerillas) consistente en hallar el escondrijo de Holanda donde un oficial de la SS, el Mayor Kessler, esconde un importante tesoro de oro y obras de arte robadas. Al mismo tiempo, un grupo de renegados mandados por un oficial alemán persiguen el mismo objetivo de hacerse con el tesoro.

En los últimos tiempos han proliferado en cierta medida las películas ambientadas en la segunda guerra mundial que llaman la atención por su cuidada ambientación (al menos aparente) a la vez que por su nula calidad (por ejemplo, Saints and Soldiers). En este grupo podemos incluir “El Último Asalto”. El arranque de la película es bueno, con una lograda mezcla de imágenes reales en B/N que van pasando a las filmadas en color, así como una bastante aceptable ambientación. Igualmente, los efectos digitales que muestran a los remolcadores y planeadores aliados en vuelo y el aterrizaje del planeador que transporta al comando no están del todo mal. Pero a partir de ahí paramos de contar los méritos del film.

En el resto de apartados, la película no acierta prácticamente en nada y lo único que merece la pena contemplar es una buena fotografía de exteriores. Por lo demás, la “nada” mas absoluta: los actores no transmiten gran cosa, el argumento no está nada bien desarrollado, y los diálogos son bastante superficiales, además de manidos. A todo esto hay que añadir que las escenas de acción no pasan de algún que otro tiroteo entre unos pocos hombres. Por ello, pese a que el punto de partida argumental no era malo, lo cierto es que todo se queda en agua de borrajas por la falta de ideas que deja traslucir el guión.

En definitiva un título de esos que parecen hechos para la TV y que uno olvida a los quince minutos después de haberlo visto. Prescindible.


Calificación: 3/10

martes, 25 de septiembre de 2007

El Tren (The Train)

El tren (1964)

La acción se sitúa en Francia, en agosto de 1944. El frente alemán en Normandia se está derrumbando, y se sabe que el avance aliado hacia Paris es inminente. Un oficial alemán aficionado al arte, el coronel alemán Von Waldheim (Paul Scofield), decide que antes de la llegada de los aliados, hay que llevarse los cuadros de la galeria nacional francesa, todos ellos de excepcional valor, a Alemania. Con ese objetivo, Von Waldheim se las arregla para conseguir que le concedan un tren con prioridad de salida para su cargamento. Sin embargo, la resistencia francesa, enterada de los planes alemanes, está decidida a evitar el robo de los cuadros, para lo que cuentan con la colaboración del duro jefe de Estación Labiche (Burt Lancaster), miembro de la resistencia, quien intentará detener el tren a cualquier precio.

El eficiente director John Frankenheimer, uno de los directores visualmente más innovadores de los 60, dirigió esta película que, teniendo como vehículo argumental el homenaje a los hombres de la Resistencia, mezcla elementos de Thriller de acción y cine bélico. Lo mejor de la película es sin duda, el duelo de titanes entre los protagonistas, el implacable Von Waldheim contra el testarudo ferroviario Labiche. La lucha por la posesión de los cuadros, a la que Labiche se ve arrastrado en contra de su voluntad, depara un duelo vibrante de personalidades entres el alemán y el francés. Hay que reconocer también que la película está muy bien filmada, con planos largos (marca de Frankenhaimer) y subjetivos, que eran toda una innovación visual en los 60. Las escenas de acción, de igual modo, resultan muy convincentes y tremedamente realistas, apenas se notan los efectos especiales en las mismas. Por último destacaría el desenlace de la trama, muy bien filmado visualmente y argumentalmente impecable.

Las interpretaciones rayan a un gran nivel, especialmente la de Burt Lancaster muy convincente en el papel de Labiche, un personaje que se le ajusta como un guante. Lo que menos me terminó de convencer de la película son los continuos sabotajes que sufre el tren, lo que convierte el desarrollo de la película en una sucesión un tanto repetitiva de sabotajes y las consiguientes reparaciones. Quizás el haber acortado un poco el metraje (130 minutos) habría dado algo mas de agilidad a la narración. Pero, en definitiva, hay que reconocer que “El Tren” es cine del bueno, de excelente factura, y hecho con mucho oficio.


Calificación: 6,5/10

viernes, 21 de septiembre de 2007

Aquel Maldito Tren Blindado (Quel Maledetto Treno Blindato)

Aquel Maldito Tren Blindado (1977)

La acción se situa en Francia, en algún momento de 1944. Un grupo de desertores del ejército americano son conducidos a prision cuando, aprovechando un ataque aereo, huyen en dirección a la frontera suiza. Ayudados por un desertor aleman que encuentran más adelante, el grupo de seis hombres está a punto de huir pero topan con un comando infiltrado aliado con uniformes alemanes, al que, por error, eliminan. Poco después son encontrados por miembros de la resistencia francesa, quienes confundiendolos con el comando verdadero, les informan de “su” peligrosa misión: apoyados por la resistencia, tienen que asaltar un tren blindado alemán fuertemente custodiado, con el objetivo de robar el giroscopo de un cohete V-2. El grupo de renegados no tendrá entonces más remedio que embarcarse en la misión y cumplirla antes de escapar.

Aquel maldito tren blindado” es una curiosa producción bélica italiana, con trazas del mas puro cine de Serie B, en la que podemos reconocer elementos claramente entresacados (y no sé hasta que punto prestados) de películas clásicas del género como “Doce del Patíbulo”, “El desafio de las Aguilas” o “Los Violentos de Kelly”, mezclados con unos personajes al estilo de “Los Panzer de la Muerte”. Pese a que semejante refrito podría parecer a priori, el causante de un engendro cinemátográfico, lo cierto es que esta película, dentro de sus evidentes limitaciones técnicas y artísticas, tiene una cierta frescura que la hace muy entretenida. Quizás sea debido a su absoluta ausencia de pretensiones más allá de entretener al espectador, cosa que consigue largamente. Ello se debe en gran parte al dinamismo de la historia y a unos diálogos sencillos pero muy vivos y creibles, con algunos toques de humor.

La película, cuya factura recuerda mucho a esos inolvidables “Spaghetti Westerns” de bajo presupuesto rodados con actores norteamericanos de segunda fila, tiene sin embargo un aspecto levemente disparatado que dota de agilidad a la historia. Escenas delirantes como el enfrentamiento las mujeres soldado alemanas que disparan sus MP-40 desnudas tras ser sorprendidas bañandose en el rio; o el increible asalto al castillo-cuartel de la SS; escenas que son pura sicodelia setentera pero que no dejan de tener su gracia. Otro aspecto que me sorprendió gratamente es el de la ambientación: los uniformes y vehículos alemanes, así como el atrezzo militar están bastante cuidados (incluso aparece un Kettenkrad, la motocicleta oruga alemana). Eso sí, el que busque realismo bélico, mejor que no se pare en esta película. Las escenas de acción son mayormente inverosímiles, con los alemanes cayendo por decenas y con muchas explosiones de fuegos de artificio poco realistas.

Quizás por ese toque de locura no exento de originalidad que transmite esta película hizo que el célebre director Quentin Tarantino, últimamente muy aficionado a los remakes de películas cutres de los 70, se haya fijado en este clásico de Serie B para su próximo proyecto titulado “Inglorius Bastards” (que fue el titulo adoptado por la película para el mercado anglosajón) del cual espero que no pierda la frescura del original. Aunque visto ese pestiño titulado “Death Proof” tengo mis reservas al respecto.
Calificación: 5/10

jueves, 20 de septiembre de 2007

El Final de la Cuenta Atrás (The Final Countdown)

El final de la Cuenta Artás (1980)

La acción comienza en 1980. El moderno portaviones nuclear USS Nimitz se encuentra realizando una navegación rutinaria en aguas de Hawai cuando de pronto se ve atraido hacia lo que parece una extraña tormenta elegtromágnetica. Cuando la atraviesa, la tripulación descubre sorprendida que han efectuado un viaje espacio-temporal, siendo transportados al dia 5 de Diciembre de 1941, dos días antes del ataque japonés contra Pearl Harbor. En esta tesitura el Capitán Yelland (KirK Douglas), al mando del Nimitz, ha de decidir si deja seguir el curso de los acontecimientos o si interviene para evitar el ataque cambiando por completo la historia.

Comenzando por un punto de partida argumental bastante explotado por el cine como es el de los viajes en el tiempo, hay que reconocer que “El final de la cuenta atrás” sabe darle un toque de originalidad al tema al situar a los protagonistas ante un momento crucial de la historia, ante el que deben decidir si intervenir o no. En ese sentido, el arranque de la película es brillante, sabiendo captar rápidamente la atención del espectador. En esa primera parte de la pelicula, el guión va mostrando como los personajes se hacen cargo de su nueva situación y como evolucionan del estupor al pragmatismo de decidir que hacer. Especialmente memorables son las escenas de combates aereos de los modernos F-14 frente a los “Zero” japoneses y las de la tormenta que se “traga” al Nimitz (aunque los efectos visuales resulten mucho menos impresionantes hoy dia).

El problema es que tras el excelente arranque de la trama, pasada la media hora inicial, la historia comienza a flojear un tanto. No se ahonda suficientemente en las posibilidades derivadas de cambiar la historia y tampoco el guión consigue mantener el vuelo dando un poco más de profundidad al argumento. Así la historia se va aproximando inevitablemente a un desenlace que resulta el mas convencional y previsible de todos los posibles (y que no desvelaré por no estropearselo a quien no la haya visto) pese a que hay un giro final que pretende ser sorpresivo, pero no me terminó de convencer.

Pese a ello, “El final de la cuenta atrás” resulta un entretenimiento de primera, que además de su amenidad, cuenta con unos buenos actores como todo un Kirk Douglas, algo veterano pero eficaz, y también un joven Martin Sheen, que está muy bien en su papel. Un pequeño clásico de la ciencia-ficción que merece ser revisado.
Calificación: 6/10

lunes, 17 de septiembre de 2007

No eran imprescindibles (They were expendable)

No eran imprescindibles (1945)

La acción comienza en 1941, poco antes del ataque japonés a Pearl Harbor. Los tenientes de la armada norteamericana Brickely y “RustyRyan son dos comandantes de lanchas rápidas torpederas PT con base en Filipinas. Tanto Brickley como Ryan están empeñados en demostrar la valía en combate de sus pequeñas embarcaciones, pese a la desconfianza del alto mando. Finalmente, tras varias semanas de frustración porque sus lanchas son usadas únicamente en misiones de vigilancia y correo, ambos oficiales tendrán la satisfacción de ver como finalmente reciben el encargo de actuar contra las fuerzas navales japonesas que operan en Filipinas.

El mítico director norteamericano John Ford (que habia filmado varios documentales sobre la actuación de EEUU en la II GM) quiso rendir con esta película un sentido homenaje a los soldados americanos que se sacrificaron en los primeros meses de la contienda. Al igual que “Bataan” la acción se situa en la Campaña de Filipinas, rindiendo tributo a los soldados americanos que cayeron o fueron hechos prisioneros alli. Pero, a diferencia de aquella, “No eran imprescindibles” prescinde de la apelación al heroísmo, para centrarse más en el trabajo gris de la reparación de una lancha dañada, la recuperación de los heridos en el hospital, y la vida cotidiana de los soldados preprandose para la batalla. Las escenas de acción en las que supuestamente las torpederas atacan a un crucero japonés, están bien filmadas, pero teniendo en cuenta las limitaciones técnicas de la época (las máquetas se notan mucho, y resulta inverosímil como los torpedos hacen explotar el crucero) han quedado desfasadas hoy dia. En cualquier caso, dado la intención de la película, el tema de la acción resulta secundario.

Los actores principales, Robert Montgomery (Brickley) y un joven John Wayne (Ryan) están bien en sus respectivos papeles, logrando unas sobrias interpretaciones. Quizás lo malo de esta película es que el tono que usa sería mas apropiado para un documental que para un film bélico. La acción se ralentiza demasiado, se introduce una historia romántica de Ryan con una enfermera que no termina de cuajar, y dado que el guión tampoco es un portento, el metraje (130 minutos) se hace excesivamente largo al espectador.

En cualquier, resulta interesante el enfoque que Ford elige para contar la historia de esos soldados desconocidos y prescindibles cuyo sacrificio, de otro modo, habría quedado sepultado en las neblinas de la historia.
Calificación: 5/10

viernes, 14 de septiembre de 2007

Bataán

Bataán (1943)

Filipinas, año 1942. El desembarco japonés en diferentes puntos de las isles obliga a los soldado americanos y sus auxiliares filipinos a retirarse hacia el norte de Luzón, para atrincherarse en la estratégica peninsula de Bataan. Una vez alli, el Sargento Bill Dane se encarga de capitanear a un variopinto grupo de trece soldados rezagados, reunidos improvisadamente para defender un importante Puente y evitar que los japoneses lo crucen. En unas condiciones muy difíciles Dane y sus hombres lucharan heroicamente por mantener sus posiciones.

Si tenemos en cuenta el año de producción del film (1943) ya nos podemos imaginar que “Bataan” pertenece al género bélico-propagandístico que tanto se prodigó durante los años de la Guerra Mundial. Como el hecho en sí de la retirada y posterior rendición americana en Bataan era conocido por el público (solo había transcurrido un año desde que se produjo) los productores optaron por prescindir del marco histórico general de la batalla para contar una historia de ficción que levantara la moral de los espectadores. Así, la película se centra en la típica unidad de abnegados soldados americanos, que saben vencer su miedo para protagonizar una épica defensa estilo “Alamo” frente al enemigo japonés.

El film tiene un arranque bueno mostrando con bastante realismo la caótica retirada americana desde Manila (se ven incluso heridos sangrantes, cosa rara en los 40) hacia Bataan. Sin embargo, una vez que los soldados americanos se atrincheran la acción se ralentiza bastante y se llega a hacer un poco pesada. Algunos efectos especiales bastante poco creibles no ayudan, como cuando los soldados americanos hacen volar el puente en recontrucción con ¡granadas de mano! o cuando el cocinero derriba un caza japonés con un subfusil Thompson.

Entonces ¿donde reside el interés de Bataan?. No precisamente en lo que cuenta (ocultando los hechos reales y la desafortunada actuación de MacArthur en esa campaña) sino en como lo cuenta. Como el ministerio de información de EEUU estaba interesado en preparar a la población para aceptar la realidad de la guerra y las bajas, la película es deliberadamente realista. La guerra es mostrada con bastante crudeza para los cánones de la época, aparte de la ya mencionada escena de la retirada, se muestran las muertes a mano de francotiradores, las heridas, y la dureza de la vida en el frente. En ese sentido esta película fue pionera al abrir el camino hacia un mayor realismo en el cibe bélico, que fue posteriormente seguido por muchas producciones de Hollywood.

Eso sí, hay que reconocer ni histórica ni cinematográficamente puede decirse que “Bataan” valga mucho la pena.
Calificación: 5/10

jueves, 13 de septiembre de 2007

Comando en el Mar de la China (Too Late the Hero)

Comando en el Mar de la China (1970)

Año 1942. El teniente Lawson, un oficial de inteligencia de la armada norteamericana es seleccionado por sus superiores para una misión especial debido a su dominio del idioma japonés. Lawson es enviado por sus superiores a una pequeña isla de las Nuevas Hébridas para participar en una peligrosa misión junto con un comando británico formado por un grupo de soldados indisciplinados. La isla, dominada en su extremo sur por los británicos, se encuentra parcialmente ocupada por los japoneses en su lado norte. Para permitir el paso de un convoy naval norteamericano por los estrechos de la isla, el comando británico deberá internarse en la jungla, destruir el equipo transmisor japonés y regresar a la base, esquivando por el camino a las numerosas patrullas japonesas de la isla que los siguen de cerca.

El director Robert Aldrich consiguió con esta película elaborar una pequeña joya dentro del género bélico. El film, en el que se aprecian claras reminiscencias de dos clásicos como “Objetivo Birmania” y “Doce del Patíbulo” (no en vano el propio Aldrich dirigió esta última), alcanza unas cotas difícilmente igualables en lo que a tensión bélica e intensidad narrativa se refiere. La guerra en la jungla es magistralmente presentada, mostrando a la perfección la tensión sicológica que experimentan los combatientes en los inciertos parajes de la jungla, donde el enemigo parece acechar a cada paso.

Otro aspecto a favor del film es el cuidado retrato psicológico que hace de los personajes principales, llenos de matices; desde el oficial valiente, pero sin carisma, pasando por el díscolo sanitario Tosh (Michael Caine), inteligente e indisciplinado, o el teniente Lawson (Cliff Robertson), que en principio se nos muestra como un hombre egoísta y superficial, pero que finalmente sabrá mostrarse valeroso en los momentos difíciles. De entre las muchas escenas logradas del film, me quedo especialmente con dos: la angustiosa infiltración del comando en la estación de transmisiones japonesas (pocas veces una película transmite tanta intensidad emocional como en esas secuencias) y la huida de los dos supervivientes corriendo en la explanada enfrente de la base británica, precedida de la memorable frase: “Usted haga “zig” que yo haré “zag”.

En definitiva, “Comando en el Mar de la China” es una excelente película, de un dinamismo arrollador, que gracias a su ritmo sostenido capta la atención del espectador de principio a fin de su metraje, logrando una intensidad narrativa pocas veces igualada en el género bélico. Una de esas pequeñas obras maestras del cine.
Calificación: 7/10